Bien se podría aplicar
el dicho “ni tanto, ni tan calvo” a la sorprendente propuesta de la
Vicepresidenta Carmen Calvo de que sea delito cualquier acto sexual sin un “sí
explícito” y expreso por parte de la mujer, desconcertando a los juristas con
semejante propuesta para poder demostrar judicialmente el delito de violación
con el objetivo de que los tipos penales en el Código Penal no dependan de la
interpretación subjetiva de los jueces. Ni es la primera vez, ni será la
última, en que muchos, entre ellos yo, apostamos por una mayor claridad y
precisión a la hora de definir los delitos en el Código Penal para limitar, que
no eliminar, el excesivo papel interpretativo de los jueces, pero concluir por
ello que en las relaciones sexuales no baste decir “no” para considerarlo
delito o abuso y haya que expresar además un “sí explícito” para no
considerarlo como tal me parece una estupidez supina….ni tanto, como dejar las
cosas como están, ni tan calvo, como pretende la Vicepresidenta, como exigir un
plus absurdo de consentimiento, teniendo en cuenta además que al tratarse de
actos practicados en la intimidad es prácticamente imposible demostrar ese
“sí”, salvo que haya constancia por escrito o con testigos de tal extremo.
Sería ridículo y estúpido que, iniciados los pertinentes prolegómenos amorosos
(caricias, besos, tocamientos….) por parte de una pareja, el hombre, en este
caso, tuviera que pedirle a su amante un previo “sí explícito” para no correr
futuros riesgos de ser considerado un violador o un abusador sexual, cuando el “no”
(muchas veces incluso difícil de demostrar en un tribunal al tratarse de un
hecho íntimo) es suficiente para investigarlo como tal sin necesidad de
expresar un previo “sí” para consumar el acto sexual, en su inmensa mayoría
dado de forma natural. Ni tanto, ni tan calvo, pues que la ministra Calvo
proponga que si no hay un “sí explícito” existe agresión sexual es una total “barbaridad”,
tal como dicen los expertos y va en contra de la propia naturaleza de las
personas. Pero no contento con esta absurda propuesta, el Gobierno de Sánchez,
alineado con los movimientos feministas radicales, da un paso más y encarga a
la RAE un informe para feminizar la Constitución pidiéndole un lenguaje
inclusivo para que la Carta Magna sea de “españoles y españolas” y de “trabajadores
y trabajadoras”, aunque la Academia, con buen criterio, rechaza este lenguaje
inclusivo, pues las lenguas como resultado evolutivo de procesos seculares de
las distintas comunidades humanas, ni pueden ni deben modificarse por decreto,
pues iría en contra de la propia tendencia natural de las colectividades
parlantes correspondientes. Ni tanto, ni tan calvo pues este ridículo proceso,
iniciado con el famoso “miembros y miembras” de la inolvidable ministra Bibiana
Aído, pues una cosa es.... (sigue leyendo en Blog Mi punto de vista,
http://jorgecremades.blogspot.com.es/)
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