Mientras el
independentismo se prepara para bloquear Cataluña ante la inminente sentencia
del Supremo sobre el ilegal “procés” y mientras los Mossos, en esta ocasión,
garantizan su obediencia a jueces y fiscales, Interior confía en el despliegue
preparado por la policía catalana, aunque, si desobedecen otra vez, prevé
sustituir a 5.000 mossos mediante un plan de la Guardia Civil que contempla un
relevo de mandos “en bloque” y de forma “militarizada” en caso extremo o limitar
el operativo a supervisarlos sin removerlos en caso contrario. Y no es para
menos, pues el secesionismo radical inclinado a ejercer la violencia ya ha
creado una organización a la sombra, Tsunami Democratic (por si no fueran
suficientes los violentos CDR), como organización a la sombra y sin líderes
visibles con el objetivo de responder en la calle a la sentencia del procés
salvo que ésta sea absolutoria. Entretanto, Ciudadanos, ante la patética y
peligrosa imagen de Torra en el Parlament aplaudiendo a los violentos y
defendiendo la puesta en libertad de los nueve miembros de los CDR acusados de
preparar actos violentos de cariz terrorista, decide interponer una moción de
censura contra Torra que es rechazada por la mayoría de opciones secesionistas
en la Cámara catalana, en sintonía con los populistas podemitas de Ada Colau y
con la sorprendente abstención de los socialistas del PSC, por lo que tanto
Ciudadanos, como el PP, únicos valedores de dicha moción de censura ven a Iceta
como “cómplice” por no apoyarles contra Torra ante el apoyo de éste a los
encarcelados y acusan a los socialistas de romper el bloque constitucionalista,
mientras les piden que “vuelvan al constitucionalismo” y dejen de ser cómplices
de un president que “jalea y ampara a los violentos”. El Parlament catalán, con
mayoría secesionista, ve así reforzada su postura en favor del secesionismo y
de los conatos de violencia para lograrlo, con el respaldo de los comunes
podemitas, que se suman al rechazo a la moción de censura, y la impresentable
abstención del PSC que, una vez más, se pone de perfil ante hechos
intrínsecamente rechazables desde el punto de vista democrático. Un grave y
peligroso error ya que los partidos de ámbito nacional español, nítidamente
democráticos y, por tanto, constitucionalistas, no pueden tener un doble
discurso de ámbito nacional o territorial, como suele hacer Podemos, al que
ahora se suma peligrosamente el PSOE de Sánchez con su nacional-socialista
propuesta del PSC de Iceta, pues el rechazo al totalitarismo y a la violencia
debe ser unánime por parte de los partidos constitucionalistas en todo momento,
tiempo y lugar, sin reservas ni escusas. Y, en asunto tan trascendente, tanto
Podemos como el PSOE tienen la obligación de dejar bien claro si están por la
defensa de la Constitución Española en todo momento y lugar, frente a quienes
actúan contra el entramado legal democrático emanado de la misma o si, por el
contrario, sólo lo están cuándo y dónde les conviene electoralmente. Así pasa
luego lo que pasa y, de entrada, Defensa no celebrará por primera vez el 12 de
Octubre en Cataluña siendo la Fiesta Nacional, que todos los países celebran
con orgullo en la integridad de sus territorios, pues en su agenda no había
programado ningún acto, aunque ayer improvisó actividades menores a partir de
la semana del 16, mientras Sánchez..... (sigue leyendo en Blog Mi punto de vista,
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miércoles, 9 de octubre de 2019
domingo, 6 de octubre de 2019
DEL BLOQUEÍSMO AL PACTISMO
No sabemos si por
razones estratégicas electoralistas o por mera responsabilidad política, lo
cierto es que en esta precampaña electoral, a diferencia de las dos anteriores,
los maestros del bloqueísmo político, Sánchez y Rivera, parece que se alejan de
los vetos previos en campaña y dan esperanza a que tras las elecciones se pueda
pactar un gobierno sólido y viable que saque a España de este laberinto de
desgobierno congénito en que nuestros líderes políticos nos han metido, pues la
realidad es que, desde que Sánchez se inventara su tozudo bloqueo con aquel “no
es no” a Rajoy, instaurando el bloqueísmo (su bandera indiscutible para hacerse
con el liderazgo en el PSOE y para ganar después la moción de censura), y
después Rivera hiciese lo propio con su famoso veto posterior a Sánchez en la
pasada campaña electoral, no levantamos cabeza por muchas veces que sus
caprichosas decisiones nos obliguen a ir a las urnas cada dos por tres. En
política, a la vista está, ni es sano ni conveniente bloquear o vetar a nadie,
menos previamente, y, mucho menos, si los bloqueos o vetos se dan entre quienes
andan próximos ideológicamente en términos de izquierda-derecha dentro del
espectro democrático. De haberlo hecho así, ya tendríamos un gobierno
PSOE-Ciudadanos, tal como dijeron las urnas en las pasadas elecciones, pues
entre ambos partidos tenían mayoría absoluta, frente a la entelequia diseñada
por Sánchez y Unidas Podemos de que los españoles querían un “gobierno progresista”
que, a la vista está, no ha sido posible por ninguna parte, pues la realidad es
que los gobiernos no son “progresistas o conservadores” por las caras de sus
miembros o porque alguien lo diga, sino por los programas y proyectos que éstos
sean capaces de pactar. Bienvenido pues, si es sincero, este tránsito del
bloqueísmo al pactismo que nos lleva a sintonizar con el resto de países de la
UE, donde los gobiernos de coalición son moneda de cambio. Así lo vemos muchos
y así lo ven, entre otros, Felipe González y Mariano Rajoy, pidiendo juntos
estabilidad aunque sea con una “coalición incómoda”, que permita superar el
bloqueo político y que PP y PSOE alcancen pactos en los temas fundamentales de
Estado, para sacar a España de la parálisis. Y así lo ve ahora Rivera, quien,
tras el desplome de su partido en los sondeos, ya no veta a Sánchez y cambia de
estrategia renunciando a liderar el centro-derecha y abriéndose a pactar con
los socialistas….aunque Sánchez, el incoherente por antonomasia, lo ve
“incoherente” y sostiene que “la única opción no aceptable es el bloqueo”
(entendiendo sencillamente el bloqueo como que no le apoyen a él y a su
gobierno monocolor si gana, aunque sea con mayoría insuficiente, cuando, en ese
caso, lo razonable y democrático, el desbloqueo, es gobernar en coalición con
un programa de Gobierno pactado), despreciando así una coalición, si fuera
precisa, con PP y Ciudadanos (ya despreció otra con UPodemos, que nos abocó a
estas elecciones), mientras Casado alerta de que “España no podría soportar
otra crisis con el socialismo en el poder”, añadiendo: “si ganamos,
desbloquearé el Gobierno, incluso con el PSOE”, “estamos en condiciones de ir a
un empate a corto plazo y luego, en la recta final, dar un vuelco a todas las
encuestas”, “si el PP está en el Gobierno, sortearemos la crisis y evitaremos
sus efectos catastróficos”, “entiendo que Vox compita con el PP, pero no que
ayude al PSOE…lo hará en 26 provincias donde no tiene opciones”. Y mientras
Iglesias sigue..... (continúa leyendo en Blog Mi punto de vista,
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miércoles, 2 de octubre de 2019
AHORA ESPAÑA O ESPAÑA SIEMPRE
En pleno segundo
aniversario del frustrado golpe de Estado del 1-0, en vísperas de la sentencia
del ilegal “procés” y tras la detención del comando de los CDR por presunto
terrorismo, es lógico que, estando en precampaña electoral, los partidos
políticos se posicionen ante un asunto que, sin lugar a dudas, será de vital
importancia el día 10-N, al extremo de que la defensa de España, que no debiera
estar en controversia entre partidos españoles, se convertirá sin duda en el
tema estrella de la campaña. Cuestión distinta es la credibilidad que, ante la
ciudadanía, pueda tener cada partido a tenor de su trayectoria política al
respecto, pues hechos son amores y no buenas razones. Curiosamente el primer
líder político que saca España a relucir en precampaña es Pedro Sánchez, quien
ya en 2015, durante el acto de su presentación por primera vez como candidato a
la Presidencia, se envolvió en una gigantesca bandera española en el escenario,
para luego ser aupado al poder en una moción de censura arropada por fuerzas
populistas y nacional-secesionistas, poco garantes cuando no contrarias de la
defensa de España, a las que tiene como preferentes aliados, y después, ya
desde Moncloa, mantener un esperpéntico e inútil diálogo de sordos con el
secesionismo más radicalizado de Torra y compañía, sin que estos renunciaran un
ápice a sus pretensiones totalitarias, exigencia que debiera ser básica por
parte de un gobernante para sentarse en cualquier mesa de negociación. Y ahora
de nuevo el impredecible Sánchez, amenazando con una especie de “o yo o el caos”,
manifiesta que “es la hora de la verdad: gobierno progresista o más bloqueo”,
dando por hecho que la componente “progresista” sólo es compatible con un
gobierno dirigido por él aunque sea con alianzas de populistas, nacionalista y
secesionistas, como ha venido buscando desde las últimas elecciones en que
consiguió ser el más votado, cuando estos dejan bastante que desear sobre el
progresismo político, aunque, como de lo que ahora se trata es de rebañar
votos, diga sobre Cataluña que “los independentistas deben dejar de inflamar a
los jóvenes; defenderé la Constitución sin vacilaciones”, sobre Podemos añada
que “un gobierno no puede ser una asamblea; no podían gestionar ministerios
para los que no están cualificados”; sobre Errejón manifieste que “su irrupción
es un fenómeno que sigo con respeto y distancia, una disputa entre los
fundadores de Podemos” y sobre la exhumación de los restos de Franco, sostenga
que “la dignidad de nuestra democracia exigía el traslado de los restos del
dictador, lo aprobó el Congreso”, para añadir a bombo y platillo en la
presentación de su lema de campaña “somos la izquierda que no se avergüenza de
la palabra España” y por ello su slogan será “Ahora Gobierno; ahora España”,
repitiendo la palabra España unas cuarenta veces durante la media hora que duró
su discurso, lo que sus contrincantes políticos han considerado como una
utilización electoralista del término, al extremo de que inmediatamente uno de
ellos...... (sigue leyendo en Blog Mi punto de vista,
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domingo, 29 de septiembre de 2019
ESPAÑA, ¿UN ESTADO FALLIDO?
Salvo que las distintas
instituciones y poderes del Estado español tomen las riendas para reconducir lo
antes posible la situación, podemos concluir que España está abocada a
convertirse en un Estado fallido, si es que ya no lo es, cuando se trata de uno
de los primeros Estados modernos europeos constituidos tras el ocaso de la Edad
Media. El tiempo para remediarlo se agota, tal como demuestran, entre otras
cosas, los últimos sucesos en Cataluña que, en la práctica, viene actuando a su
aire y contra la legalidad española vigente, que todos los españoles (incluidos
los catalanes) nos dimos en su día, y lo hace desde las propias instituciones
catalanas cuyos poderes emanan de la Constitución, que quieren finiquitar
definitivamente actuando al margen de ella. Es obvio que ningún Estado democrático
soporta tamañas afrentas que conducen al suicidio institucional colectivo y al
totalitarismo político más indecente. Sin embargo en España, tras la detención
y posterior puesta en prisión de varios miembros de los CDR, acusados de
presunto delito de terrorismo con fines secesionistas, el President Torra,
quien debiera ser el primero en defender la ley y en respetar la separación de
poderes del Estado, se pone de parte de los presuntos terroristas y carga en el
Parlament contra la democracia española a la que quiere destruir, jactándose
además de no retirar la pancarta del balcón de la Generalitat en favor de los
procesados por los graves acontecimientos del 1-O, verdadero golpe de Estado
institucional, mientras los secesionistas en el Parlament, extralimitándose en
sus funciones y competencias, retoman la vía de la desobediencia y en un bronco
pleno, en el que por denunciar que se ampare a los acusados de terrorismo es
expulsado Carrizosa, el portavoz de Ciudadanos, principal partido de la
oposición, aprueban, entre otras lindezas totalitarias, amparar a los acusados
por terrorismo y exigir su puesta en libertad, expulsar a la Guardia Civil de
Cataluña por “atemorizar a la ciudadanía y coartar la protesta” y avalar el uso
de la “desobediencia civil e institucional” contra el Tribunal Supremo cuando
éste está a punto de emitir la sentencia por el “procés”, con lo que la
insurrección se instala de nuevo impunemente en la Cámara Legislativa de
Cataluña. Además, cuando por fin la dichosa pancarta en favor de los presos del
1-O es retirada por orden judicial del balcón de la Generalitat por parte de
dos operarios, el totalitario Torra se burla de nuevo de la Justicia y coloca
una nueva pancarta, en este caso, apelando a la libertad de expresión, cuando,
como President de la Generalitat, él debiera haber sido el primero en cumplir
la resolución del TSJC. Todo un desafío infame e intolerable al Estado de Derecho
y, por tanto, a la Democracia, que esencialmente se ha de sustentar en el
respeto a la Ley, democráticamente establecida, que nos hace a todos iguales, y
en el acatamiento a las resoluciones de los tribunales de justicia, encargados
de juzgar las conductas delictivas con todas las garantías procesales para los
acusados como es el caso, así como en el estricto cumplimiento de las
competencias encargadas a las distintas instituciones del Estado en sus
diversos ámbitos territoriales o áreas de actuación encomendadas. Por
muchísimas menos motivos, en cualquier otro.... (sigue leyendo en Blog Mi punto de vista,
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miércoles, 25 de septiembre de 2019
JUGANDO CON FUEGO
O los partidos
genuinamente democráticos se ponen de acuerdo para defender el Estado
Democrático de Derecho por encima de sus legítimas diferencias
ideológico-programáticas, o los ciudadanos ponemos un rotundo rechazo en las
urnas contra aquellos que no lo hagan, o, en caso contrario, estamos avivando
un juego peligroso de consecuencias incalculables, ya que España lleva
demasiado tiempo jugando con fuego y, al final, corre un grave riesgo de acabar
quemándose en la hoguera de la intolerancia y el totalitarismo político. Y,
como ya estamos en precampaña electoral no estaría de más que los ciudadanos
empezásemos a defender de forma contundente nuestro sistema democrático, frente
a aquellos que, por activa o pasiva, andan tibios contra quienes quieren
imponernos por la ley de la fuerza su santa voluntad en contra de la legalidad
vigente que los españoles nos hemos dado, pues, en caso contrario, puede que
pronto sea demasiado tarde para enderezar el entuerto. Me refiero concretamente
al pulso nacional-secesionista “in crescendo”, alentado desde las propias instituciones
democráticas y acogido con cierta tolerancia por algunos partidos políticos, de
ámbito territorial o nacional, que se dicen democráticos. El último episodio,
en vísperas de la inminente sentencia de los líderes del ilegal “procés”, es
elocuente, pues, después de más de un año de investigación por parte de la
Guardia Civil, como es su obligación, un juez detiene por terrorismo a nueve
miembros de los Comités de Defensa de la República (los violentos y totalitarios
CDR), que escondían material para fabricar explosivos y planeaban atentar en
octubre, y Torra, máximo representante del Estado en Cataluña, en vez de apoyar
dicha investigación para esclarecer los hechos, como sería su deber, lamenta la
“represión” contra este presunto terrorismo catalán, denunciando que se trata
de un acto de “represión del Estado”, después de que él mismo instara hace un
año a los CDR a “apretar” su presión al mismo. Según todos los indicios, los
nueve detenidos de los CDR (siete de ellos han sido trasladados a Madrid para
comparecer ante la Audiencia Nacional y dos han quedado en libertad con cargos)
planeaban atentar con explosivos contra un cuartel de la Guardia Civil, del que
tenían planos, y contra el Parlament tras la sentencia del 1-O, y habían
protegido un encuentro secreto del Govern con emisarios de los golpistas
fugados (el cabecilla de ellos, Puigdemont). Por su parte JxC y ERC exigen
cínicamente la comparecencia del Ministro de Interior por esta “operación opaca
y criminalizadora contra el independentismo”, cuando las escuchas revelan un
plan “avanzado”, como respuesta a la sentencia sobre el 1-O, que, en todo caso,
se estaría investigando, mientras la Generalitat, en vez de apostar para que se
esclarezcan los hechos, denuncia de forma indecente acoso a la ideología
secesionista y evita condenar la violencia ejercida por estos concretos
energúmenos totalitarios para imponerla al margen de la ley. Y, mientras
Sánchez Llibre impulsa las..... (sigue leyendo en Blog Mi punto de vista,
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domingo, 22 de septiembre de 2019
EL INSOMNIO DE SÁNCHEZ
Enfrascados ya en plena
precampaña electoral (si es que no hemos estado siempre en precampaña estos
últimos tiempos), Pedro Sánchez se estrena en televisión arremetiendo de forma
furibunda contra UPodemos, declarado por él mismo como socio preferente y con
el que gobierna en no pocas CCAA y municipios, al confesar que él “no dormiría
tranquilo con Podemos en el Gobierno” (manifiesta: “Yo sería presidente del
Gobierno; y sería un presidente… que no dormiría por la noche, junto al 95% de
los ciudadanos que tampoco se sentirían tranquilos”, fin de la cita, que diría
Rajoy), y remata su calculada estrategia de victimismo y generosidad con que
hoy podría ser presidente “si hubiera elegido el camino fácil” cerrando un
pacto con Podemos. Por su parte Pablo Iglesias contesta: “Pedro me mintió, me
dijo antes y después de las elecciones que haríamos un gobierno de coalición y
confié en él….si cometí un error fue confiar en su palabra”, “puede cambiar el
colchón de Moncloa si no duerme bien, pero no faltar al respeto”. Ya ven,
Iglesias y Sánchez se retratan mutuamente en esta despiadada guerra entre
socialistas y populistas tras haber estado a punto en julio de gobernar juntos,
lo que, visto lo visto, bien podemos los ciudadanos estar contentos por
habernos librado de semejante calvario. La realidad es que este Sánchez, que
“no dormiría por la noche” de haber aceptado las “imposiciones” de Iglesias, es
quien no deja dormir tranquilos a una buena mayoría de españoles que, desde el
principio, hemos sostenido siempre que las opciones
radical-populistas-antisistema, así como las nacional-secesionistas, no son
buenos compañeros de viaje, mientras él, con tal de satisfacer su ego personal,
siempre se ha inclinado por ellas de forma incomprensible. Si por fin ha caído
del burro, bienvenida sea su llegada a la cordura democrática, pero la realidad
es que, desde que, con métodos populistas asamblearios, consiguiera alzarse al
liderazgo del PSOE, para, una vez en el poder, mantener las estructuras
organizativas tradicionales del partido, siempre fueron los populistas y los
nacional-secesionistas sus socios valedores de su trayectoria política, tanto
en la moción de censura como en las CCAA y en los Ayuntamientos (valgan como
ejemplo la Comunidad Valenciana, Navarra, Ayuntamiento de Barcelona…..), al
extremo de que, tras ser el partido más votado en los últimos comicios y jalear
desde el balcón de Ferraz las consignas de sus más fervientes seguidores
sanchistas al grito de “¡con Rivera no!”, reitera una y otra vez sus
preferencias por UPodemos como socio esencial, descartando desde la misma noche
electoral cualquier aproximación a Ciudadanos con quien, curiosamente, el PSOE hubiera
sumado una mayoría absoluta. ¿Cuándo ha descubierto Sánchez la maleficencia de
Podemos como socio, con quien gobierna casi sistemáticamente en no pocas
demarcaciones territoriales, en las que ahora ya no entienden nada? Pero lo más
preocupante, lo que hace que Sánchez, “El Insomne”, no deje conciliar el sueño
a miles y miles de españoles, incluidos entre ellos muchos socialistas, es su..... (sigue leyendo en Blog Mi punto de vista,
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miércoles, 18 de septiembre de 2019
DE NUEVO A LAS URNAS
Como era más que
previsible, dada la manifiesta incapacidad e irresponsabilidad de nuestros
dirigentes políticos, ensimismados en sus intereses particulares y partidistas
en vez del interés general de todos los españoles, la pertinente ronda con el
Rey constata que ni la fuerza más votada, ni ningún otro líder político cuenta
con apoyos suficientes para ser investido como Presidente del Gobierno….y,
menos aún, para garantizar una gobernabilidad estable, creíble y viable para
afrontar los urgentes retos que España tiene planteados, por lo que, sin otra
salida, se liquida esta inoperante legislatura y habrá que volver de nuevo a
las urnas el próximo día 10 de noviembre. Y, ante la manifiesta incompetencia
política demostrada en estos últimos meses, no estaría de más que, para que no
se repitiera el esperpento, los pretendientes a ser futuros candidatos a
presidir el Gobierno de España hicieran un básico cursillo intensivo de
capacitación para aprender algo tan simple como que, salvo que obtengan mayoría
absoluta, el aspirante está obligado a buscar alianzas con el resto de
formaciones políticas para conseguir una mayoría parlamentaria suficiente y es
el principal responsable del fracaso; que, para ello, evidentemente ha de
renunciar a una parte de los objetivos de su proyecto y aceptar buena parte de
las condiciones que le exija el presunto aliado y para ello se requiere una
verdadera voluntad de negociación y no de imposición; que es él quien elige al
presunto socio, ya sea a su izquierda o a su derecha ideológica, y, por tanto,
él es el responsable de las consecuencias políticas que ello pueda acarrearle y
acarrear al país; que en la negociación no caben vetos, ni a personas ni a
proyectos, sino, en todo caso, aplazamientos estratégicos pactados de
determinadas propuestas programáticas que pudieran ser indeseables o
inasumibles; y que si no se cuenta con todo lo anterior por la razón que fuere
sólo cabe renunciar a la candidatura, bien para que el Jefe del Estado, el Rey,
designe a otro candidato que pudiera contar con la citada necesaria mayoría
parlamentaria, bien para disolver las Cortes y convocar de nuevo elecciones.
Así lo entendió Rajoy en su momento, renunciando al instante a ser el candidato
cuando con 123 escaños (los mismos que tiene hoy Sánchez) comprobó que nadie
estaba dispuesto a pactar con él, y así se ha visto obligado Sánchez a
entenderlo, pero después de cuatro meses en los que, teniendo la posibilidad de
entenderse con quienes él mismo señalaba que eran sus socios preferentes, se ha
dedicado a marear la perdiz. Menos mal que, al menos, en esta ocasión no ha
aparecido ningún temerario como Sánchez, tras la renuncia de Rajoy, dispuesto a
presentarse a una investidura sin contar con los pertinentes apoyos, y que
finalmente, como era de esperar, resultó fallida, tras la pertinente pérdida de
tiempo, mientras criticaba la retirada de Rajoy por no contar con la mayoría
suficiente y él, sin tenerla, conseguía ser propuesto como candidato. Si ahora
él hubiese hecho lo mismo que hizo Rajoy, al menos, no se hubiera perdido más
de cuatro meses de inoperancia política, de gobernabilidad en funciones y de
parálisis parlamentaria….eso sí, todos cobrando del erario público por su
manifiesta incompetencia. Esperemos que..... (sigue leyendo en Blog Mi punto de vista,
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