lunes, 28 de marzo de 2016

NO NOS PODEMOS ESCONDER


                        Tal cual. La geta impresionante con la que Artur Mas declara ante el TSJC por el antidemocrático asunto del famoso 9-N no tiene desperdicio. Como si se tratara de una corrida de toros, prohibidos por cierto en Cataluña, declara quien en su día fuera Molt Honorable (al igual que su antecesor en el cargo Jordi Pujol y su predecesor Puigdemont, que “nos atrevimos a tirar para adelante y completar la faena” ya que “nuestra principal preocupación era hacer algo serio” pues “nos jugábamos nuestro prestigio como país”, mientras reconoce que “es evidente que la Generalitat proveyó de materiales y servicios” y que “ahí no nos podemos esconder”, para finalizar diciendo “no quiero que se atribuyan responsabilidades más allá de mí mismo; tenía que tomar decisiones políticas”. Fin de la cita, que diría Rajoy. En definitiva, sabiendo que estaba prohibido por el TC y, como gobernantes, estaban obligados no sólo a cumplir sino además a hacer cumplir la ley, más que atreverse, osaron en tirar adelante con su decisión totalitaria y, por tanto, antidemocrática. Es más, su principal preocupación no hacer algo serio para el prestigio de su país, España, sino a desprestigiarla ante los ciudadanos y a nivel internacional, desacatando la legalidad que les garantiza sus altas responsabilidades como gobernantes. Y por si lo anterior fuera poco, como es evidente que hizo uso del cargo y del dinero público proveyendo desde la Generalitat de materiales y servicios para realizar semejante felonía, tiene la cara dura de reconocer que en tan incuestionable evidencia no se puede esconder, reconociendo implícitamente, que esconderse y utilizar de forma torticera sus decisiones son las argucias habituales que vino utilizando para su siniestro proyecto. Y remata pidiendo otra ilegalidad para que no se atribuyan responsabilidades a sus colaboradores, vamos, como si el asesino pidiera que a sus cómplices se les dejara vivitos y coleando. En fin, juzguen ustedes el proceder de semejante personaje. Y, ya de paso, juzguen también el proceder de Urkullu (no ya el de los abertzales) que como lehendakari, y como candidato a seguir siéndolo en las próximas autonómica, salta ahora reclamando la... (sigue leyendo en
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domingo, 27 de marzo de 2016

FBI EUROPEO, MUY VERDE


                        Dice Jorge Fernández Díaz, Ministro de Interior en funciones, que “en España se han evitado atentados como el de Bruselas”, lo que, en todo caso, es reconfortante, aunque, como es lógico, nadie pueda garantizar que en cualquier momento podamos vernos inmersos en una tragedia como la de Bruselas. Y añade el ministro que los terroristas que han sembrado el terror en la capital belga no estaban en nuestra base de datos pero había “conocimiento indirecto”, lo que, en todo caso, resulta preocupante ya que cabe preguntarse si ese conocimiento indirecto no merecía ser contrastado para haberlo convertido en conocimiento directo y pasarlo a nuestras bases de datos. Pero es que, al final, el ministro, tras asegurar que la colaboración entre países es clave para la lucha antiterrorista, asume que el FBI europeo “está muy verde”, una especie de FBI europeo que, tras los atentados de París, proponía Pedro Sánchez al reclamar la creación de un servicio de inteligencia europeo para luchar contra el autodenominado Estado Islámico, con el objetivo, según el líder socialista, de “fortalecer las fronteras exteriores de la UE, su política de defensa, de seguridad común”, aunque lo más importante, decía Pedro, es “ayudar desde la diplomacia a la guerra civil en Siria” porque “ese será el golpe más contundente que podemos dar al Daesh”. Nada que objetar ni al ministro ni al líder socialista, aunque vale la pena añadir que, además de esa especie de FBI europeo, se necesitaría una política común europea exterior, social, económica….; en definitiva, una profundización en unos futuros Estados Unidos de Europa que, como los Estados Unidos de América, velasen por los intereses europeos como hacen ellos por los intereses de los norteamericanos. Pero, en fin, eso queda tan lejos que, hoy por hoy, sólo es una utopía. Entretanto Bruselas suspende la “marcha contra el miedo” prevista para hoy ya que el Gobierno belga lo aconseja por razones de seguridad, mientras estrecha el cerco a los terroristas con nuevas detenciones, mientras se conocen nuevos datos, como la identificación del cuarto autor de la matanza en Bélgica, tratándose de Fayçal Cheffou, un periodista independiente, conocido ya como el “asesino del sombrero” (así aparecía en las fotos publicadas tras los atentados), denunciado ya por el alcalde de Bruselas en 2015 por captar yihadistas, aunque la Fiscalía le dejó entonces en libertad por no considerarlo peligroso, mientras ahora le acusa de atentar en el aeropuerto. En fin, cosas de... (sigue leyendo en
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sábado, 26 de marzo de 2016

EUROPA DESORIENTADA


                        Los atentados en Bruselas, otros más en suelo europeo, demuestran la vulnerabilidad de una Europa desorientada en tantas y tantas cosas, al extremo de poner en grave riesgo su futuro como UE (las fuerzas centrífugas y el euroescepticismo son cada vez más sólidas), como adalid de desarrollo y bienestar (la crisis económica y la desigualdad social hacen estragos en su población) y como ejemplo de libertad y democracia (la inseguridad “in crescendo” pone en riesgo una convivencia en paz y libertad). Una Europa, pues, desorientada, incapaz de afrontar los retos que tiene planteados, como, entre otros, además de su sostenibilidad económica, el problema de los refugiados y la inmigración, el de su ampliación hacia el este y su consolidación interna, o, muy especialmente, el de la amenaza yihadista cada vez más alarmante. Y buena parte de ello obedece a su incapacidad para profundizar, por culpa de intereses locales, en la creación de un verdadero Estado Federal Europeo con todas sus consecuencias, pues es imposible hilvanar respuestas sin un Parlamento que legisle de forma vinculante e inmediata, sin una Justicia que juzgue con normalidad los presuntos delitos cometidos por ciudadanos e instituciones, y sin un Gobierno que gobierne y ejecute, como cualquier gobierno nacional, las políticas que, erradas o no, se diseñen según los procedimientos democráticos habituales establecidos. Con veintiocho parlamentos y otros tantos tribunales Superiores de Justicia y Gobiernos nacionales (además de los parlamentos, tribunales y gobiernos en ámbitos territoriales menores) con plenas competencias e independencia para desarrollar sus políticas, apenas sujetas a ciertas orientaciones de armonización diseñadas por las instituciones europeas, es casi imposible afrontar con éxito y eficacia los retos y amenazas citadas. Y menos aún, como se está poniendo de manifiesto, las relacionadas con... (sigue leyendo en