Según un sondeo de
NCRepor, la lista soberanista catalana se quedaría a 12 escaños de la mayoría,
pues la suma de los votos de Convergencia y ERC perdería once diputados
respecto a enero, tras anunciar que irían juntos a las elecciones; por otra
pare Ciudadanos triplicaría el resultado de 2012 al lograr 27 representantes en
el Parlament, donde Podemos entraría con 16 escaños; en definitiva, los
resultados serían: Juntos por el “sí” ganaría las elecciones con el 35´8% de
los votos, seguido de Ciudadanos con el 19´1%, Sí se puede-Podemos con el
12´8%, PSC-PSOE con el 12%, PP con el 8´2%, UDC con el 4´6%, y CUP con el 4´2%.
Por otra parte, los catalanes no creen ya posible una solución pactada y, según
un sondeo de Metroscopia, una mayoría de catalanes y de españoles culpan a Mas
y Rajoy del inevitable choque de trenes, tal como califican algunos el
conflicto planteado por los independentistas catalanes. Parece mentira que a
estas alturas de la película, algunos mantengan que las pretensiones de Artur
Mas y compañía, antidemocráticas y totalitarias a todas luces, y la contundente
postura de Rajoy en defensa del Estado de Derecho, como es su obligación,
supongan un choque de trenes, cuando, en el mejor de los casos, de lo que se
trata es de un tren descarrilado, pilotado por Mas y Junqueras, que ha perdido
el rumbo y camina hacia un abismo inevitable. Poner a nivel de igualdad (choque
de trenes) a España con Cataluña, que pertenece a ella, al todo con una de las
partes, al Estado de Derecho español con una de las CCAA que lo conforman, a los
defensores de la democracia con los totalitarios antidemocráticos, es un error
de bulto garrafal, impensable en cualesquiera de los Estados Democráticos del
Mundo. Que Mas y compañía son culpables y responsables del desaguisado, no cabe
duda alguna; que Rajoy, como el resto de presidentes del Gobierno español
anteriores, sea culpable es bastante más dudoso, salvo que esa culpabilidad se
refiera a... (sigue leyendo en
lunes, 27 de julio de 2015
domingo, 26 de julio de 2015
NOS LO JUGAMOS TODO
Dice Oriol Junqueras,
respecto a su diabólica política independentista, que “nos lo jugamos todo”, lo
que si se aplicara al Estado de Derecho no estaría exento de razón, pues los totalitarismos,
como es el caso, no se juegan absolutamente nada, simplemente serían frenados
en su deriva antidemocrática y rupturista. Quien realmente se juega todo frente
a la amenaza independentista es el Estado de Derecho y, precisamente por ello
(más vale tarde que nunca) Rajoy, como Presidente del Gobierno democrático de
España, moviliza al Estado en agosto para frenar a Mas y compañía, el TC
retrasa sus vacaciones a la espera de la convocatoria del 27-S y Moncloa aborda
ya la posibilidad de suspender la autonomía si fuere necesario, tal como está
establecido en nuestra democrática Constitución. Además, el “sí” a la
independencia cae 10 puntos desde la confesión del ex president Pujol de su
fortuna en Andorra, confirmando que el soberanismo sigue en caída. Por otra
parte, aparece el inolvidable ex presidente Rodríguez Zapatero, responsable de
muchas de las dificultades por las que en este grave asunto del independentismo
atraviesa España, y mete de nuevo la pata (prefiero considerarlo así) diciendo
que “el derecho a decidir es un monumental lío que divide a la gente”. Ignora
el ocurrente ZP que el “derecho a decidir” está más que clarificado por la ONU
y por toda la Comunidad Internacional, que ampara legalmente dicho derecho a
una serie de territorios en los que concurran determinadas circunstancias que,
para bien o para mal, no se dan precisamente en Cataluña, como no se dan ni en
La Rioja o el resto de territorios autonómicos, ni en comarcas, ni en pueblos
de España. Me temo que el “monumental lío” está en la mente de Zapatero que, en
este asunto, tiene una... (sigue leyendo en
sábado, 25 de julio de 2015
DECORAR LOS AYUNTAMIENTOS
Ahora resulta que
colocar imágenes del Jefe del Estado, es decir el Rey, en lugar preferente en
los ayuntamientos, tal como dice la ley, democráticamente establecida, es
simplemente un asunto de decoración de los mismos. Es lo que se deduce tras la
caprichosa retirada, por orden de Colau,
del busto de Juan Carlos I y del retrato de Felipe VI, posteriormente colocado
en el Salón de Plenos por el portavoz del PP, ya que Podemos defiende semejante
actuación con el argumento de que la alcaldesa “decore el Ayuntamiento como
quiera”, mientras ella argumenta que lo hace por sus “convicciones republicanas”.
En fin, simplemente un tema de decoración, como si se tratara del salón de su
domicilio. La miopía política y el sentido patrimonialista del poder que tienen
semejantes personajes les incapacita para entender que los símbolos de la
Corona, porque así lo han decidido los españoles, trascienden las convicciones
personales de cada uno, incluso la figura concreta de este o aquel rey, sino
que representan a todos los españoles y su unidad, como sucede en cualquier
Jefatura de Estado de cualquier estado democrático. Dicho de otra forma, Colau
y su pandilla, puede tener a nivel personal las convicciones que le venga en
gana, tan respetables como otras cualesquiera, pero como alcaldesa de todos los
barceloneses (de todos, que no sólo de sus partidarios) está obligada a cumplir
la ley y respetar al resto de instituciones que democráticamente los españoles,
incluidos los barceloneses, se han dado. ¿Es tan difícil de entender? Lo triste
es que retirar el retrato del Rey sólo conlleva, además de la reposición del
mismo, una multa como sanción administrativa de hasta 1.500 euros, que
esperemos se imponga a la citada alcaldesa. Lo grave es que no se trata de una
mera ignorancia, sino de una estrategia de los grupos antisistema, tanto
independentistas como radicales izquierdistas y populistas, para derribar el
“régimen del 78”, comenzando por eliminar los símbolos de la Monarquía de los
ayuntamientos donde gobiernan. No en vano, lo de Barcelona no es un asunto
aislado, también sucede en Cádiz y otras ciudades, como Zaragoza, quitando el
nombre de Príncipe Felipe al principal pabellón deportivo de la ciudad, o
Montcada, retirando los símbolos monárquicos, en tanto que, en Baleares (donde
el catalán vuelve a ser obligatorio
para los funcionarios), Armengol pide que se abra al público Marivent…
En fin, cualquier cosa con tal de... (sigue leyendo en
Suscribirse a:
Entradas (Atom)