Con decenas de miles de españoles en las calles de las 52 provincias españolas defendiendo lo que Sánchez les prometía en la campaña electoral (un “no” a la amnistía, por ser inconstitucional y un “sí” a traer al prófugo Puigdemont, que se le escapó a Rajoy, para que sea puesto ante los tribunales de Justicia), el Presidente del Gobierno, sin que se le caiga la cara de vergüenza ni sonrojarse, se burla de la ciudadanía registrando en el Congreso de los Diputados una Proposición de Ley de Amnistía (no un Proyecto de Ley, con lo que minimiza el debate parlamentario y esquiva filtros y dictámenes incómodos de los órganos consultivos sobre su constitucionalidad) que viene a ser como un traje a medida para el prófugo Puigdemont (y para él mismo) ya que sólo le ha faltado incluir en el articulado los nombres propios y apellidos de los 309 independentistas que van a ser beneficiados con la medida de gracia, que, lamentablemente y visto lo visto, no le hace ni pizca de gracia a la mayoría de españoles y, sobre todo, a los demócratas que se sienten burlados y engañados por las mentiras de Sánchez en la campaña electoral. Una proposición de ley que, curiosamente en su preámbulo, defiende su constitucionalidad, y que el ministro Bolaños reitera ante los medios en su presentación pública, cuando él mismo y todo el Gobierno, a toque de corneta, defendían con ahínco todo lo contrario (ya saben, “si no le gustan mis principios, tengo otros” y a tragar) y los españoles creyeron que eso es lo que valdría y lo que haría si llegara a gobernar. Una proposición de amnistía, insólita en cualquier país democrático, que, de un plumazo y por conveniencia personal de Sánchez y del prófugo, borra, para que no quede rastro alguno, todos los delitos cometidos por el independentismo totalitario, que no son pocos, desde 2012 hasta hoy, avalando con ello el fracaso rotundo de nuestro Estado de Derecho diseñado en nuestra Constitución tanto en la letra como en el espíritu de los constituyentes, los llamados “padres de la patria”, pues la igualdad de los españoles, la solidaridad interterritorial o la unidad de España son principios atropellados por semejante felonía, que viene a reconocer el fracaso colectivo rotundo del Estado de Derecho, sin contrapartida alguna ya que los secesionistas no renuncian absolutamente a nada, frente a la renuncia del Presidente del Gobierno, sus ministros y su patética mayoría parlamentaria a defender el espíritu que en la Transición inspiró el deseo de los españoles por vivir en paz, progreso y libertad. Todo ello se derrumba ahora, por la avaricia de Sánchez, al reconocer que el Estado erró gravemente al perseguir nada menos que una declaración ilegal unilateral de independencia, dos chapuceras consultas totalmente fuera de la ley, la proclamación chulesca de numerosas normas inconstitucionales, el incendio violento en las calles contra el mobiliario urbano y frente a las Fuerzas de Orden Público considerados penalmente como actos terroristas y la malversación de caudales públicos para financiar la brutal agresión al Estado de Derecho, inédito en cualquier país democrático ya que es la única garantía de preservar los derechos de la ciudadanía y especialmente de los ciudadanos menos poderosos. Ahora con este traje hecho a la medida de Puigdemont (y de Sánchez), todo esto será tapado ignominiosamente, borrado de la Historia como si no hubiera existido, mientras sus protagonistas ven su historial delictivo borrado del mapa y se preparan para futuros envites contra la democracia y la libertad. Una amnistía que intenta maniatar al Supremo, que condenó a los sediciosos con el beneplácito del propio Sánchez, y que ahora, limpios de polvo y paja, le auparán pasado mañana de nuevo a La Moncloa, convertidos por arte de magia en personas decentes y líderes políticos democráticos solventes, aunque entre ellos no se fíen ni para ir a recoger un premio.
Ya ven, porque Sánchez y Puigdemont lo han decidido así, esta insólita ley de amnistía, finiquita el procés (no existió ni existe) al borrar todas las causas, incluyendo las de terrorismo y malversación, y da dos meses a los jueces para aplicarla, estableciendo que las cuestiones al TC o a la UE no podrán paralizarla (ya ven, como Franco, el objetivo es que “todo quede atado y bien atado”), mientras ahora el PSOE y el Gobierno la justifican por “razones de utilidad social” (¡qué razones si los secesionistas no renuncian a nada!) y prometen que España será ahora un país “más habitable” sin descartar que beneficie también, como quiere Puigdemont, a corruptos por malversación como Borrás, dándose la paradoja de que si se malversa para la causa secesionista y para agredir al Estado de Derecho, como hizo Puigdemont, es amnistiable, pero si se malversa para otros fines, no. Sin duda que España a partir de ahora será “más habitable”, pero sólo para...... (sigue leyendo en Blog Mi punto de vista, http://jorgecremades.blogspot.com.es/).martes, 14 de noviembre de 2023
domingo, 12 de noviembre de 2023
HUMILLACIÓN INACEPTABLE
Con el indecente pacto Sánchez-Puigdemont se consumó la felonía contra el Estado de Derecho que queda sometido a una humillación inaceptable de consecuencias imprevisibles tal como muchos vaticinábamos desde el principio, dado que en dicho pacto lo que se trataba era la historia del desenlace de dos ambiciones irrefrenables: de un lado la ambición de Sánchez por permanecer en el poder a costa de lo que fuera y, de otro lado, la ambición de Puigdemont para burlar a la Justicia española y con ello evitar su condena y posterior entrada en prisión. Y con el pacto PSOE-Junts sendos objetivos quedan garantizados, pues, por un lado, Sánchez será investido tras ceder a todo lo que le exigen, además del prófugo el resto del variopinto elenco de personajes que posibilitarán su permanencia en el poder, y, por otro lado, Puigdemont, quien al estar fugado de la Justicia no ha podido ser condenado y luego indultado como sus compañeros de aventuras totalitarias y será amnistiado para que, borrado su historial delictivo, pueda presentarse a las elecciones catalanas y de nuevo reeditar un Govern ERC-Junts similar al que protagonizó el patético 1-O, pues tanto él como Junqueras tienen claro que no renuncian a nada y que volverán a repetir el experimento si llega el caso. Así pues, el confuso y escueto acuerdo PSOE-Junts, elaborado con lenguaje ambiguo para que, entretanto, cada uno de sus autores pueda venderlo como mejor le convenga, deja al Estado de Derecho a los pies de los caballos falsificando el pasado, avergonzando el presente y estremeciendo el incierto futuro ya que tira por tierra todos los valores constitucionales y muy especialmente el de la igualdad, la seguridad jurídica y la nación que, obviamente, quedan en entredicho. El acuerdo incluye todo lo que el Gobierno de Sánchez había negado hasta hace unos días, bien por inviable o bien por inconstitucional, lo que permite al prófugo jactarse de no haber “pedido perdón” mientras amenaza con más inestabilidad si Sánchez no cumple lo firmado. Y lo firmado es una amnistía total para todos los implicados en el “procés” y el “lawfare” para poder ampliarla a acusados por corrupción, una mesa de negociación con un mediador internacional que se reunirá fuera de España para negociar un referéndum y verificar que el Gobierno cumple lo pactado, condicionar la estabilidad de la legislatura a cumplir todo lo acordado, crear comisiones parlamentarias para investigar a los jueces por prevaricar contra los golpistas, negociar el “cupo” y ceder el 100% de los impuestos rompiendo así la solidaridad autonómica…..y todo ello sin renuncia alguna a la unilateralidad proclamando el prófugo que el único límite será lo que decida el Parlament de Catalunya (no el Parlamento español) y que sobre la estabilidad gubernamental Sánchez tendrá que ganarse sus votos “día a día”. Ya ven Sánchez asume sin matices el relato independentista, incluido el ataque a la independencia del Poder Judicial, y un eufórico Puigdemont advierte al PSOE que “el apoyo a cambio de nada ha ido a la papelera de la historia”…. Y todo esto sólo a cambio de los siete votos de la derecha secesionista catalana que le faltan a Sánchez para poder ser investido y conformar un gobierno al que llama “progresista”. En definitiva, el PSOE de Sánchez, siguiendo la estela de sus socios gubernamentales, abandona la Transición (ya sólo es defendida por la derecha moderada o radical) y los principios que la inspiraron en su día como son la igualdad entre todos los españoles, la solidaridad entre loa territorios y la independencia de los tres poderes del Estado, principios consustanciales de la democracia, con lo que, lamentablemente, lo pactado entre Sánchez y el prófugo Puigdemont supone un atentado a la convivencia de todos los españoles que por amplio consenso pactaron los españoles y plasmaron en nuestra Constitución, hoy herida de muerte con este humillante y preocupante pacto que da la razón a quienes por activa y pasiva apuestan por finiquitar lo que despectivamente llaman “régimen del 78”.
Y ante esta inaceptable humillación al Estado de Derecho, las críticas y protestas no se han hecho esperar, pues es demasiado lo que nos estamos jugando los ciudadanos españoles con esta afrenta totalitaria. En efecto, todas las asociaciones de jueces y fiscales, tanto las conservadoras como las progresistas, rechazan las referencias al “lawfare” (guerra jurídica o judicial) en el acuerdo, denuncian que en él se permite a los diputados “perseguirles” y critican esta “quiebra de la separación de poderes”, un verdadero ataque a la justicia. Pero es que además de las asociaciones de jueces y fiscales, incluidos los de izquierdas, el pacto es rechazado y criticado por el CGPJ, los empresarios, los inspectores de Hacienda o la Seguridad Social, siendo ya más de cuarenta los colectivos que denuncian el ataque a la independencia del Poder Judicial con su Presidente Vicente Guilarte diciendo que “sería inadmisible que el Parlamento revise cómo aplican los jueces la futura ley de amnistía” y señalando la escalada de interferencias del poder político en la actividad jurisdiccional. Ya ven, demasiados rechazos a la clarividencia de..... (sigue leyendo en Blog Mi punto de vista, http://jorgecremades.blogspot.com.es/).jueves, 9 de noviembre de 2023
JARABE DEMOCRÁTICO
Vaya por delante mi más contundente repulsa y condena a cualquier tipo de violencia, la ejerza quien la ejerza, y mi más entusiasta apoyo al derecho que todos los ciudadanos, sean quienes sean, tienen a manifestarse pacíficamente para reivindicar o rechazar aquellas cosas que consideren oportuno. Dicho esto, entenderán que estoy totalmente a favor de las manifestaciones pacíficas convocada para rechazar la controvertida y polémica amnistía que Sánchez pretende otorgar a los condenados por sedición y a los prófugos de la Justicia para con ello, borrar el ilegal “procés”, como si jamás hubiese existido, a cambio de que los delincuentes aprueben su investidura y le permitan seguir en el poder tras haber perdido las elecciones. Y, por ende, entenderán mi más absoluta condena a quienes, por una u otra razón, intentan reventar con violencia dichas manifestaciones; así lo he hecho siempre, tanto sobre las algaradas callejeras en Cataluña por el procés, como en los acosos, escraches e insultos, más o menos violentos, que popularizó en su día Podemos con Pablo Iglesias defendiendo semejantes actuaciones con el argumento de que era una especie de “jarabe democrático”, mientras defendían que habían venido para acabar con la “casta” y acabar al final formando parte de ella. Pero, dicho todo esto de nuevo, entenderán que con lo que no puedo estar de acuerdo es con que ahora, tanto Podemos como el PSOE (y por supuesto, toda la caterva secesionista y populista) pongan el grito en el cielo diciendo que se trata de “violencia política” sencillamente porque se ejerce contra ellos, mientras, paradójicamente, pactan amnistiar, entre otras cosas, la violencia ejercida en su día por los CDR y por Tsunami Democratic. Es obvio que un poco de coherencia política no vendría nada mal ya que ese “jarabe democrático” que recetaba Podemos no puede convertirse ahora por arte de magia en una especia de veneno democrático por el mero hecho de que ahora tan balsámico remedio para la democracia otros se lo recetan a ellos. En fin, es el juego sucio de la política que cualquier persona decente debiera denunciar en todo momento y lugar, sobre todo, sabiendo que las recetas totalitarias radicales de los alborotadores, sean de la extrema derecha o de la extrema izquierda, sólo conducen al caos y al desastre, que seguramente es lo que algunos pretenden, pues cuanto peor, mejor para ellos. Los disturbios violentos ante las sedes del PSOE, como los anteriores ante las sedes del PP o de cualquier otro partido político y, más aún, los perpetrados contra el Congreso de los Diputados, el Sancta Sanctorum de la democracia, por el patético movimiento “rodea el Congreso”, han de ser siempre condenados con contundencia por los partidos políticos democráticos y no a conveniencia en cada momento de unos u otros. Pero las decisiones de dudosa cobertura constitucional protagonizadas por las instituciones del Estado, cuando están obligadas a defender nítidamente la Ley y la Constitución, también han de ser condenadas, pues no se entiende que miembros del Gobierno pidan a los partidos de la oposición que denuncien la violencia contra las sedes de los partidos gobernantes mientras ellos negocian la exoneración de la violencia por meros intereses de permanecer en el poder en vez de poner freno de una vez por todas a esta espiral antidemocrática de unos y otros. Por tanto, todo el derecho a convocar manifestaciones contra la polémica Ley de amnistía y toda la repulsa siempre contra quienes aprovechan las manifestaciones para reventarlas generando violencia, que sí es el veneno contra la democracia.
La cruda realidad es que la Justicia y la calle sacuden la oscura negociación de PSOE y Junts en Bruselas (Puigdemont está de momento reclamado por y fugado de la Justicia), mientras un juez, ejerciendo todo su derecho, implica al ex president y a Rovira en el “caso Tsunami” y mientras el CGPJ carga contra la presunta amnistía. En efecto, la Audiencia Nacional investiga a Puigdemont por terrorismo atribuyéndole un papel clave en las graves algaradas de “Tsunami Democratic”, así como a Rovira y otras diez personas, mientras la Fiscalía, que según Sánchez depende de él y no del Estado, sólo ve un delito de desórdenes públicos (vamos, una especie de pelea callejera ocasional), en tanto que el juez de la Audiencia Nacional se dispone a llevar a la UE la amnistía a Puigdemont por terrorismo para que sea el Tribunal de Justicia Europeo quien decida al respeto, imputando al prófugo por montar Tsunami Democratic para desestabilizar el Estado mientras el fugado negocia con Sánchez su amnistía a cambio de votos, y recuerda que España está obligada a..... (sigue leyendo en Blog Mi punto de vista, http://jorgecremades.blogspot.com.es/).lunes, 6 de noviembre de 2023
EL PACTO Y LA PASTA
El PSOE de Sánchez, con la complicidad de casi todos sus barones territoriales, acaba de firmar un acuerdo vergonzoso y vergonzante con ERC y ambos quedan a la espera de que Junts acabe firmándolo también, tras haber logrado los republicanos por su cuenta algunas concesiones más por parte del Presidente del Gobierno, que, hasta la fecha, sencillamente cede a todo con tal de poder ser investido y permanecer en el poder. En el citado pacto con ERC Sánchez, entre otras maldades y afrentas a los españoles, condona 15.000 millones de deuda a Cataluña (no hay que olvidar que en el pacto va también la pasta), cede las competencias ferroviarias de Cercanías (ya rechazada hace poco por la ministra por no ajustarse a la ley), aborda votar el “marco político de Cataluña” (es decir, el ilegal referéndum “del pueblo catalán”, con los eufemismos que se considere para que no se nos atragante al resto de españoles), incluye la patética y hasta ahora ilegal amnistía (total y amplia para todos los encausados y que, a ser posible, afecte a todo tipo de delitos, se enmarquen o no en el ilegal “procés”) y, por supuesto, acepta un verificador de lo acordado (el famoso relator internacional como notario o tutor de lo firmado ya que los firmantes no se fían unos de otros)….y todo ello sencillamente a cambio de que Sánchez permanezca en el poder tras haber perdido las elecciones, evitando así la convocatoria de nuevos comicios para que el pueblo, sin trampas ni cartón, decida nítidamente su destino, ya que se le engañó en las falsas propuestas de la anterior campaña electoral en tan peliagudo asunto; pero, ahora, ya ven, comicios no, pues no vaya a ser que el “presi” pierda más escaños en las urnas y sus aspiraciones personales de grandeza se vayan a pique. Este es, de momento, el alto precio antidemocrático que Sánchez nos hace pagar a todos los españoles; y digo “de momento” porque el prófugo Puigdemont, líder de Junts e imprescindible para consolidar esta locura gubernamental que pretende Sánchez, quiere más todavía y no se suma al patético pacto PSOE-ERC, exhibiendo su poder sobre los socialistas mientras plantea nuevas “discrepancias” para alargar la agonía del Gobierno y dejar claro, incluso a ERC, que quien tiene la sartén por el mango es él, aunque todos sabemos que se trata sencillamente de postureo y que la felonía ya está más que pactada, para mayor gloria de Sánchez y del secesionismo, y para mayor infierno del pueblo español, aunque los socialistas temen que la “purga” del prófugo con ERC, que es de lo que se trata en el fondo (de cara a las elecciones catalanas), ponga en riesgo el pacto conjunto de Sánchez con el independentismo. En efecto, Puigdemont quiere más y sabe que el ambicioso Sánchez está dispuesto a ceder a su chantaje, como ya ha cedido ante ERC en asuntos que hasta ayer mismo eran negados por el Presidente y hoy son aceptados e incluso alabados; el fugado, ante semejante tesitura, pretende por ejemplo que la amnistía beneficie a algunas personas bien cercanas a él, y Ferraz, con la boca pequeña, le acusa de alargar “artificialmente” los tiempos pero confía (¡cómo no!) en que “nada está roto”, a pesar de que el fugado exija ahora una “amnistía total”, más amplia incluso de la que exige ERC, exprimiendo así la necesidad de los votos de Junts que tiene Sánchez al límite temporal de las negociaciones y, al efecto, el prófugo reclama que en la amnistía se incluya a unos cien acusados de corrupción y terrorismo, además de los del caso de las conexiones con el Kremlin, y pide además que el Estado Español admita en la ley que es culpable de organizar montajes judiciales contra el independentismo…..el PSOE de momento dice que no lo acepta y lo atribuye a una estrategia de Junts para superar a ERC, pero, conociendo a Sánchez y sus tragaderas con lo que sea, ¿quién sabe qué pasará?. De momento sí sabemos que, lamentablemente, mientras un dirigente secesionista totalitario y prófugo de la Justicia sube tan alto cuando estaba ya casi desaparecido y acorralado, un Presidente del Gobierno español cae tan bajo cuando había prometido a los españoles que le traería a España para ponerlo ante los tribunales de Justicia. Es lo que sucede cuando la ambición nubla la razón y el sentido común.
Obviamente, ante semejante felonía contra el Estado de Derecho y la Constitución, las reacciones no se hacen esperar y las CCAA critican este agravio de Sánchez contra ellas al privilegiar a ERC y Cataluña sin extender el mismo trato al resto de territorios, cuyos gobernantes exigen “igualdad” pues “lo que no pagan ellos, lo pagamos todos”, mientras Feijóo acusa al Presidente de “corrupción” por comprar una investidura con el dinero de todos y los populares consideran que se ha dado un paso más en la degradación del socialismo ya que..... (sigue leyendo en Blog Mi punto de vista, http://jorgecremades.blogspot.com.es/)jueves, 2 de noviembre de 2023
ACATAR Y NO ATACAR LA CONSTITUCIÓN
Convendrán conmigo que la Constitución es el marco legal establecido democráticamente por la inmensa mayoría de los españoles y que, mientras esté vigente, todos, absolutamente todos, hemos de acatarla y no atacarla ya que es la garantía de que nadie conculque nuestros derechos ciudadanos según le convenga; es, en definitiva, la base de la democracia y del Estado de Derecho, y, por tanto, imprescindible para la convivencia en paz, libertad e igualdad de la ciudadanía. En ella se establecen los derechos, deberes y libertades de los ciudadanos, los mecanismos de su propia modificación para adecuarla al devenir de los tiempos y el papel de las diversas instituciones que conforman el Estado, así como la imprescindible división e independencia de los tres poderes básicos del Estado, es decir, el Poder Legislativo, el Ejecutivo y el Judicial, que cada uno de ellos y en sus respectivos ámbitos territoriales ejercerán sus respectivas competencias, que todos conocemos o debiéramos conocer. Así lo entiende la principal institución democrática, la Corona o Jefatura de Estado, que en España, como en otra serie de países con democracia avanzada, consiste en la Monarquía Parlamentaria, modelo por el que se decantan, entre otros, los ingleses, daneses, holandeses, suecos, noruegos.....poco sospechosos de no ser libres y democráticos, mientras que en España se pone en cuestión el modelo monárquico con el absurdo argumento de que no es democrático, dándose la paradoja de que, curiosamente, la Corona acata, sin reserva alguna, la Constitución elegida y promulgada por los españoles, mientras otras instituciones como, entre otras, el propio Gobierno, máxima instancia del Poder Ejecutivo, o algunos otros gobiernos territoriales, lo hacen con reticencias o simplemente se oponen a este modelo de Jefatura de Estado, intentando acabar con la Carta Magna mediante atajos antidemocráticos y al margen de los procedimientos establecidos que la propia Constitución contempla para ser modificada al respecto si quienes promulgan dicha reforma cuentan con las mayorías parlamentarias pertinentes, que no es el caso. Es obvio que la Jefatura del Estado sí acata y no ataca a la Constitución, tal como, una vez más, ha evidenciado durante el solemne acto de jura de la Constitución de la Princesa Leonor, con motivo de su mayoría de edad, que ha tenido que hacer en ausencia de tres ministros (los tres de Podemos, dentro del confuso marco de Sumar), de varias decenas de diputados (los de los cinco partidos que negocian con Sánchez su investidura, más los de Podemos, que forma parte del actual gobierno de coalición) y de los presidentes autonómicos del País Vasco y Cataluña…..precisamente todos ello son los que están negociando con Sánchez una investidura a cambio de varias cesiones de dudosa constitucionalidad y legalidad democrática. No obstante, Leonor, que “representa la unidad de España con sus singularidades” (justo lo que no quieren Sumar, Podemos, ERC, Junts, Bildu, PNV, BNG, IU, Compromís, Mes per Mallorca y Comunes….cuando entre todos juntos apenas representan a 1´5 millones de españoles con 57 escaños, justo los que necesita Sánchez para ser investido), mientras por fin el Presidente acepta “in extremis” posar protocolariamente con la Princesa, superando el temor a que sus impresentables socios se molestaran y no le garantizaran la investidura; en todo caso la heredera de la Corona y futura Reina o Jefa de Estado, manifiesta emocionada e ilusionada en su jura de la Constitución “pido que los españoles confíen en mí” y expresa su compromiso con los valores democráticos arropada por los tres poderes del Estado, jurando “velar por la unidad y permanencia de España” (justo lo que no quieren los socios de Sánchez), pues “tengo toda mi confianza en el futuro de España” y defenderé “siempre los intereses generales de nuestra nación”. Por su parte el Rey Felipe, su padre, le marca el principal deber como Jefe de Estado diciéndole “cumple y respeta la Constitución” y mientras celebra “la continuidad de la monarquía parlamentaria” insta a su hija a trabajar “día tras día” por la “democracia y la libertad” y para mostrarle su cariño le dice “no estarás sola en tu camino” mientras las Cortes con sus diputados y senadores puestos en pie la ovacionaban durante cuatro minutos…. ¡Qué paradoja, los demócratas de toda la vida se quedaban voluntariamente fuera del Parlamento!, es decir, fuera del Sancta Sanctorum de la democracia, son los socios con los que Sánchez cuenta para ser investido.
Los ausentes, que libremente deciden
desacatar la Constitución pero también libremente participar en las
instituciones del Estado para seguir poniendo el cazo, son, ya ven, los
demócratas y no los casi 300 parlamentarios que aplaudieron a la futura Jefa de
Estado tras someterse a una jura para defender lo que los españoles han
decidido. Pero el problema no es tanto de quienes deciden boicotear las instituciones
del Estado, que son una flagrante minoría, sino en quienes descaradamente
apuestan por ellos blanqueando su comportamiento antidemocrático y aupándoles a
cogobernar con ellos sin exigirles ni siquiera que se arrepientan de su
proceder totalitario. Por eso es reprochable que Sánchez, como Presidente del
Ejecutivo, a pesar de que Moncloa dijera que daba “mucha importancia” al
solemne acto de jura de la Constitución por parte de Leonor, estuviera
reticente a posar con ella como señala el protocolo y peor aún que asegurara
“lealtad del Gobierno” cuando tres de sus ministros y sus socios cargaban
contra la Corona y contra la Constitución, sin que él dijera ni “mú” al
respecto, seguramente para garantizarse una investidura indeseable, pues aunque
argumenta que es la única vía posible para que haya gobierno (según él
progresista con semejantes mimbres totalitarias), no es cierto ya que en
democracia siempre cabe, ante la duda, acudir al pueblo para que en las urnas
despeje el panorama. Ese pueblo que, según NCReport, confía en Leonor como
futura Reina, pues el 70´4% de encuestados cree que reúne las cualidades para
asumir la Jefatura del Estado, el 62´4% considera que la Corona cumple con su
función y el 69´7% que traslada una imagen de modernidad….ya ven, los
demócratas y modernos de toda la vida son los ausentes en el acto de jura de la
Constitución, a la que ni respetan ni acatan, pero que encuentran al Presidente
de Gobierno como el tonto útil para consolidar y seguir avanzando hacia sus
fines a costa de lo que sea.
lunes, 30 de octubre de 2023
ESPAÑA SOY YO
Después de meses de secretismo y chalaneo negociador, Sánchez, seguramente porque ya tiene pactada con el secesionismo su investidura, decide hablar por fin sobre la “amnistía”, la palabra maldita hasta ayer pero, desde hoy, bendita y benefactora; y lo hace ante el Comité Federal del PSOE, el máximo órgano de dirección del partido que, en su día, él desacató para hacerse con el poder del mismo mediante un proceso asambleario, ajeno a los Estatutos, con el objetivo de que las decisiones las tomasen los militantes de base, cuando, a tenor del acatamiento ahora y la falta de crítica de sus miembros (excepto, la de Page, una “rara avis”), hoy se apoya en ese Comité Federal más dócil y domesticado, dispuesto a decirle “sí bwana” a todo lo que él diga o haga; sin duda hay que valorar la capacidad de Sánchez como manipulador, con la ayuda de su más íntimo círculo de fieles que participan de los beneficios derivados de mantenerse en el poder. Y, convencido de que será fielmente arropado por los suyos, defiende ahora en ese domesticado Comité Federal que apoya la amnistía que le exige ERC y Junts (por ilegal que sea, tal como él defendía hasta el 23-J), y que lo hace por “el interés de España”, añadiendo que “en ese interés y en defensa de la convivencia entre españoles, defiendo hoy la amnistía en Cataluña por los hechos acaecidos en la década pasada”, cuyos protagonistas, hoy sus socios esenciales, andan condenados e indultados por él o fugados de la Justicia, cuando él mismo avalaba, como no puede ser de otra forma y cuando no eran imprescindibles para ser investido. El Presidente, no obstante, admite que ese cambio de opinión, tan frecuente en su proceder, es para “hacer de la necesidad, virtud” y defiende ahora la amnistía por “interés nacional” y en “nombre de España”, reconoce que es la “condición” que pone Junts y ERC para investirle, que es “la única vía posible” para que haya Gobierno y que el olvido “no es un fin, es un medio para avanzar en el reencuentro y la concordia”. Y, dichas todas estas mentiras o verdades a medias, un Comité Federal domesticado aclama a Sánchez con la única nota discordante (y a medias) de García-Page, único gobernante autonómico que le queda al PSOE con mayoría absoluta, quien no aplaude a Sánchez y se reafirma como líder de la oposición interna manifestando que “acatar no es comulgar” y que “no hay garantías de que renuncien a volver al punto de partida”, advirtiendo de que “choca con el proyecto político del PSOE”…. No le falta razón a Page pues Aragonés, conseguida la amnistía, exige además un referéndum de autodeterminación convenido de que si Sánchez le necesita se lo concederá antes o después, y Puigdemont, por otro lado, afirma que no renunciará “nunca” al 1-O, pues está envalentonado porque va a ser amnistiado, cuando Sánchez había prometido a los españoles que lo traería a España para ponerlo ante los tribunales y reparar así el error de Rajoy a quien el expresident se le escapó escondido en un maletero. Y todo esto porque Sánchez, embadurnado por un egocentrismo y narcisismo patológicos, se ha instalado, salvando las distancias, en las tesis del absolutismo de Luis XIV del siglo XVII, que identificaba al Rey con el Estado con el famoso lema “el Estado soy yo” de Rey Sol, o, en el mejor de los casos, se ha instalado en el despotismo ilustrado de finales del XVIII con su eslogan “todo por el pueblo pero sin el pueblo”, pues a Sánchez en el Comité Federal solo le ha faltado decir “España soy yo” y, por tanto, lo que me viene bien a mí le ha de venir bien a los españoles, como les sucedía con Luis XIV a los franceses, o argumentar que todo lo hace “por el pueblo, pero sin el pueblo”, como sucedía a los españoles con Carlos III, ya que es obvio que el pueblo español no ha decidido en las urnas conceder una amnistía, pues curiosamente ni PP, ni PSOE, ni Vox, ni otros partidos minoritarios, proponían semejante medida cuando pedían el voto ya que la consideraban inconstitucional y sólo defendía la medida el secesionismo catalán a la baja y alguno más suelto por ahí que entre todos no llegan al 4% de los votos y, si añadimos otros más benévolos con la medida (PNV, EHBildu, BNG….), incluido Sumar ni alcanzan el 20% de los sufragios, frente al 80% de votos alcanzados por quienes se oponían tajantemente a la amnistía y la consideraban inconstitucional (PP, PSOE, VOX….y alguno más).
Salvo que los españoles aceptemos que el Estado es Sánchez (España soy yo) y que él todo lo hace por bien del pueblo pero sin contar con los ciudadanos (todo por el pueblo pero sin el pueblo), a quienes se puede engañar prometiéndole una cosa en campaña para que le voten y hacer luego la contraria si a España le conviene (es decir, si le conviene a él), es inaceptable y repudiable lo que...... (sigue leyendo en Blog Mi punto de vista, http://jorgecremades.blogspot.com.es/).jueves, 26 de octubre de 2023
PACTO SÁNCHEZ-DÍAZ
Como era de esperar y todo el mundo sabía, el Presidente socialista y la Vicepresidenta comunista, para presionar al resto de socios ya que se agotan los plazos para la investidura, firman un pacto con el objetivo de reeditar la coalición gubernamental si, como también se espera, los secesionistas se prestan a apoyar el proyecto pluriideológico a cambio de que la coalición PSOE-Sumar acepte sus chantajes en este mercadeo de intereses personales y no del interés general que es lo que debiera inspirar cualquier proyecto gubernamental democrático. Y titulo este artículo como “pacto Sánchez-Díaz” y no como “pacto PSOE-Sumar” ya que las discrepancias al mismo son evidentes tanto en las filas socialistas, con críticas internas importantes, como en las populistas, con críticas severas de uno de los partidos, Podemos, a lo pactado por su jefa con el líder socialista. Pero, en todo caso, el acuerdo ya se ha firmado y, si la derecha secesionista de Junts lo considera oportuno a cambio de cesiones intolerables, estamos encaminados a reeditar un Gobierno de coalición semejante, o peor aún, que el que ahora está en funciones suscrito en su día entre Sánchez e Iglesias, es decir, entre PSOE y Podemos, que tantos bochornosos espectáculos nos ha brindado a lo largo de la Legislatura, con discrepancias internas insalvables e intolerables, al extremo de que a veces el Ejecutivo se posicionaba en una cosa y en su contraria a la vez. Pero, en fin, según Sánchez y Yolanda, es lo que han dicho los españoles en las urnas; yo creo que eso no lo hemos dicho. El programa pactado, que para nada cita la amnistía (palabra maldita), incluye, entre otras cosas, bajar la jornada laboral a 37´5 horas semanales con igual salario, más medidas ecológicas, limitar los vuelos cortos, encarecer el despido de espaldas a los agentes sociales, subir en 10.000 millones el Impuesto de Sociedades, prolongar los tributos a la Banca y a las energéticas, una reforma fiscal para elevar los impuestos…..en definitiva, disparar la ya elevada presión fiscal y trabajar menos, lo que obviamente aboca a que serán las empresas (en España medianas, pequeñas y autónomos en su inmensa mayoría) quienes pagarán la investidura de Sánchez….y no pasa nada, pues si, económicamente, todo ello fuera viable, adelante, pero me temo que su viabilidad recaiga en seguir endeudándonos más ya que nada dice, ni una palabra, sobre la mejora de la productividad o el necesario cambio de una estructura económica que en España hace aguas por todas partes, situándonos a la cola de la UE en muchos asuntos. En definitiva, un pactado programa de gobierno para presionar a los demás socios para que se sumen al mismo, pero que, ya de entrada, suscita reservas de Podemos, dentro de Sumar, cuyos portavoces rechazan las advertencias que hacen los podemitas, mientras los secesionistas, imprescindibles para que salga el proyecto adelante, avisan de que su voto no es seguro, por más que todos, incluidos Sánchez y Díaz, sepamos que todo es postureo como el que ellos dos han mantenido hasta la firma de este acuerdo, ya que ninguno de los que participan de este macro circo político puede echar marcha atrás por meros intereses personales y de grupo, lo que pone en evidencia que al final, más pronto que tarde, reeditarán el anterior “gobierno Frankenstein”, hoy en funciones, pero con ingredientes más lesivos aún para la ciudadanía española y para la higiene democrática. Un postureo que incluye una supuesta consulta a las bases del PSOE sobre la coalición, que elude la amnistía (como si no formara parte esencial de la negociación), y que ya ha escenificado Puigdemont en su patético Consell de la República, cuyas bases con una participación del 4% (¡del 4%!, es decir, cuatro gatos) le piden que no apoye a Sánchez y que bloquee la investidura, siendo la primera vez que el prófugo conoce la opinión de sus bases (ya ven que bases) tras el 23-J, mientras él sigue exigiendo la “nación catalana” en un acuerdo paralelo a la amnistía, para llevar al PSOE al límite de la negociación de la investidura y que acepte una fórmula que permita superar el filtro de un Constitucional politizado en que las decisiones ya se sustentan cada vez más en criterios políticos estrictamente, con mayorías ideológicas entre sus miembros, que en criterios jurídicos estrictos, como debiera ser.
La cruda y patética realidad es que un prófugo, Puigdemont, tiene en jaque al Estado de Derecho porque Sánchez, sea como sea y a costa de lo que sea, quiere seguir siendo presidente del Gobierno tras haber perdido las elecciones, y al efecto Turrull, Nogueras y Boye negocian cara a cara con los socialistas para sellar un pacto en pocos días (se acaba el tiempo), mientras Junts, su partido, da ya por conseguida la amnistía y reclama que los violentos CDR y los policías también sean amnistiados, dejando fuera a Borras. Pero además Puigdemont exige que el Estado, a sus pies, les devuelva siete millones de euros (la pela es la pela) pues Junts reclama también al PSOE el pago inmediato de las fianzas del procés a cambio de su voto, cada vez más caro, hasta que llegue la hora de la verdad y...... (sigue leyendo en Blog Mi punto de vista, http://jorgecremades.blogspot.com.es/).