lunes, 11 de enero de 2021

ESPAÑA, ZONA CATASTRÓFICA

                             Por si en España no tuviéramos suficientes catástrofes económicas, sanitarias, laborales, políticas y sociales viene “Filomena”, una devastadora borrasca, a ponernos la puntilla dejando más de media España incomunicada, especialmente Madrid y todo el centro peninsular, con nevadas históricas que han sembrado el caos por doquier y, por si fuera poco, tras su paulatino alejamiento de la Península deja tras de sí una oleada de frío descomunal que hace más difícil todavía el auxilio a los principales damnificados y la reparación de los daños causados. En definitiva, en pleno auge de la pandemia, España se congela bajo la nieve, batiendo el record de temperatura más baja, hasta 35´8º grados bajo cero, y dejando miles y miles de vehículos tirados en las carreteras, muchas ciudades y pueblos aislados e incomunicados, convirtiendo en un gélido infierno gran parte de nuestro territorio, colapsando Madrid y poniendo en alerta a media España, con lo que ya se considera como la nevada del siglo. Con más de cuarenta provincias en alerta por la borrasca y con Madrid bloqueada (decenas de carreteras cortadas, Barajas cerrado y servicios ferroviarios suspendidos), Toledo se ve obligado a pedir ayuda al Ejército mientras cada vez se hace más factible acumulaciones de nieve superiores a los veinte centímetros de espesor y las cadenas se iban haciendo obligatorias para intentar desplazarse por las carreteras, repletas de coches y camiones en las cunetas. El temporal más intenso en más de medio siglo, que se ceba en el centro y este peninsular y que nos deja varios muertos y considerables destrozos, teniendo que ser rescatadas más de 1.500 personas, desbordando los planes de emergencia, con un Gobierno minimizando los efectos y escudándose en la cogobernanza, cajón de sastre dónde cabe todo para eludir unos y otros las responsabilidades, y delegar en las CCAA, que piden ayuda para afrontar de la mejor forma posible semejante desastre. Al efecto, Madrid, que va recuperando el pulso y reabre vías para los servicios esenciales, mientras una red de voluntarios se afana en el rescate de enfermos y personas vulnerables, estudia, según su alcalde, pedir el estado de “zona catastrófica” para salir del caos, en tanto que el Gobierno, que minimiza el impacto de la borrasca y relativiza el daño, lo descarta, según Marlaska, sin ni siquiera haber evaluado los daños causados. El Gobierno, que garantiza el reparto de suministros y de la vacuna del Covid para continuar con el ya retrasado proceso de vacunación, rechaza de entrada declarar Madrid “zona catastrófica”, cuando, si globalizamos todas las catástrofes que padece España últimamente y en todos los terrenos, lo que se debería hacer es declarar todo el país como “zona catastrófica” con la exigencia de que, por encima de diferencias ideológicas y territoriales, todas las instituciones del Estado se pusieran a trabajar al unísono para salir de esta caótica situación en que estamos inmersos en vez de tirarse los trastos a la cabeza unos a otros según su conveniencia particular. Pero ya ven, aquí, en nuestro país, este consenso necesario es inútil y cada uno busca dejar ciego al contrario aunque él se quede tuerto, pues el compromiso colectivo y la altura de miras es algo ajeno a nuestros políticos en general, más preocupados por sus intereses particulares de corto recorrido que de los intereses generales de largo alcance. Y en medio de esta catástrofe colectiva el Presidente Sánchez, tras dos días de colapso, reaparece públicamente para informarse mientras el PP le acusa, una vez más, de lavarse las manos y su líder, Casado, Jefe de la oposición, declara: “Sánchez llega tarde pero le apoyaré ante la ola de frío”, añadiendo “no voy a permitir nunca un Poder Judicial Frankenstein, ya se lo he dicho al presidente”, “Vox siempre ha defendido a Trump, los extremismos cometen los mismos excesos”, “me enteré por la prensa de la intención del Gobierno de regular la Corona por ley”. Y es que son tantas las discrepancias insalvables en temas esenciales entre Gobierno y oposición que, hoy por hoy, se hace impensable e imposible llegar al imprescindible mínimo consenso que requiere al menos la solución de asuntos esenciales de Estado……imaginen lo que sucede para aquellos otros asuntos de menor envergadura, pero no menos importantes para la mayoría de los ciudadanos, hartos ya de tanta incompetencia y demagogia que sólo sirve para empeorar la situación. Es más, hasta la subida del...... (sigue leyendo en Blog Mi punto de vista, http://jorgecremades.blogspot.com.es/).

 

jueves, 7 de enero de 2021

AVISO A NAVEGANTES

                             Como cualquier populista, sea de izquierdas o de derechas, que asume el gobierno con el respaldo popular, aunque su ideología no sea genuinamente democrática, el Presidente norteamericano Donald Trump a la hora de dejarlo se aferra al poder cuando el pueblo, libremente, decide dejar de apoyarle, pues para semejantes sujetos la democracia sólo tiene valor si les es favorable, ya que su objetivo es el poder por el poder para aplicar sus demagógicas e iluminadas propuestas contra viento y marea, ya que, en definitiva, se consideran salvadores de la patria y de los pueblos a los que en realidad consideran más bien súbditos que ciudadanos libres. Es el riesgo que corren los pueblos cuando erróneamente apuestan por estos iluminados de pacotilla que, en realidad, son dictadores disfrazados de demócratas que se creen poseedores de la verdad absoluta. En efecto, Trump, desde que perdiera las elecciones no ha dejado de maniobrar a la desesperada para perpetuarse en el poder como sea y sin importarle romper las reglas del juego democrático, que le llevaron al poder, a pesar de que los diez exsecretario de Defensa le advierten de que no recurra al Ejército y a pesar de que no han prosperado sus legítimas pero infructuosas demandas de cambiar los resultados electorales, que considera fraudulentos, incluido el de Georgia que, tras ser revisado, da definitivamente a los demócratas de Biden la mayoría en el Senado, cuyo control le será muy útil para gobernar.  Así y a pesar de todo, Trump presiona a Pence para que no proclame al triunfador Biden y, aunque de momento no recurre al Ejército, instiga una revuelta contra la confirmación del vencedor de las elecciones que se materializa con el asalto violento al Capitolio por parte de varios cientos o miles de sus iluminados seguidores que irrumpen en las Cámaras y se enfrentan a la Policía Nacional, obligando a que Pence, quien se niega a obstruir la ratificación del ganador, sea evacuado junto a los congresistas, y a que la Guardia Nacional intervenga, mientras se declara el toque de queda en la capital de EEUU. Un esperpéntico espectáculo con tiroteos incluidos, mientras el líder republicano después de tres horas de inquietante situación recupera un rayo de mínima lucidez obligada y pide por fin a sus fanáticos seguidores que se marchen, dejando así de impedir la inevitable ratificación del resultado electoral del vencedor Biden, quien, con toda razón manifiesta “esto no es una protesta, es una insurrección”, hasta que, horas después, los congresistas, evacuados en el sótano para evitar linchamientos, consiguen finalmente reanudar la sesión, tras dejar un trágico balance de varios muertos. Ya ven, un comportamiento intolerable por parte de un Jefe de Estado de una República Federal, como es el caso, que debiera servirnos como aviso a navegantes y que contrasta con la coincidencia en el tiempo del ejemplar proceder de otro Jefe de Estado, en este caso el de una Monarquía Constitucional, como es España, donde el Rey Felipe, una vez más, hace un discurso genuinamente democrático con motivo de la celebración de la Pascua Militar recordando, como Jefe del Ejército, a los militares el compromiso con la Constitución, siempre garantía de las libertades ciudadanas, y haciendo un llamamiento al respeto y a la observancia de la Carta Magna pues “todos estamos incondicionalmente comprometidos con la Constitución”. En definitiva, un Rey ejemplar, un Jefe de Estado ejemplar, cuya labor, según SigmaDos, eleva a veinte puntos la ventaja de los favorables a la Monarquía Constitucional, puesta en entredicho demagógicamente por los populistas y secesionistas españoles, frente a los partidarios de una República (las repúblicas, según ellos, siempre son democráticas, honradas, inmaculadas y transparentes por el mero hecho de ser repúblicas), aprovechando demagógicamente el caso del anterior Jefe de Estado, Don Juan Carlos, cuya mala salud reabre el debate sobre su regreso a España, que la mayoría de españoles desea, y que preocupa a su entorno cuando se cumple su 83 aniversario. Menos mal que, al menos, contra lo que dio a entender Sánchez hace unos días, el Gobierno español aleja de momento una ley sobre la Corona y opta por reformas concretas que mejoren la institución, aunque su socio gubernamental, el populista Podemos, sí defiende dicha ley…..y es que los socialistas temen que ello abra, como pretenden sus socios populistas, un...... (sigue leyendo en Blog Mi punto de vista, http://jorgecremades.blogspot.com.es/)

 

lunes, 4 de enero de 2021

CATALUÑA COMO OBJETIVO

                             Sánchez, que recurre para ocultar su uso del Falcon alegando ante la Audiencia Nacional que es el “líder de la Seguridad Nacional” para no cumplir la sentencia sobre sus viajes privados, quiere, sin duda, seguir disfrutando de semejante estatus y, para ello, liga su futuro a Cataluña sabiendo que su estabilidad depende de que su ministro Illa, que dejará el Ministerio de Sanidad a finales de mes, sea la llave para la gobernabilidad de la Generalitat. Al efecto, el todavía ministro y candidato a las autonómicas catalanas por el PSC inaugura con premura su precampaña electoral con un acto en el que llama a terminar con las “cómodas trincheras” del “procés” y reivindica el “diálogo con todos” para superar una “década perdida”. Por su parte el líder del PP catalán, Alejandro Fernández, afirma que “Illa ha convertido la mentira en un elemento fundamental de su trayectoria” y cree que el ministro ahora “va a Cataluña a pactar con los independentistas” y no, como afirma, de que “su aspiración es derrotar al independentismo” ya que los pasos que están dando es “para pactar con ellos”. En definitiva, en sintonía con lo que Sánchez hace a nivel nacional. Entretanto Puigdemont, en la antesala de la precampaña electoral catalana, se queda solo en la reivindicación de la independencia unilateral ya que de las diez principales candidaturas catalanas la CUP desea forzar al Estado a aceptar un referéndum pactado; ERC a que admita el derecho de autodeterminación pero con “diálogo”; el PDeCat defiende también que el Gobierno español consienta el referéndum; el PNC de Marta Pascal plantea que la independencia no es prioritaria; En Comú Podem busca una república plurinacional federal; Vox reivindica “la libertad de millones de catalanes oprimidos por el separatismo”; y PSC, Ciudadanos y PP coinciden en que hay que superar la etapa de gobierno independentista, aunque con notables matices entre ellos. Ya ven, un variopinto mosaico de propuestas, todas pivotando sobre la política territorial (el resto de políticas, como la económica y social, pueden esperar mientras duermen el sueño de los justos y Cataluña se arruina), que, al final, apuntan a que, si se dan los números para reeditar el nefasto tripartito de Maragall y Montilla, que trajo estas consecuencias a base de cesiones indecentes al separatismo, será lo que finalmente hagan ERC, PSC y En Comú Podem, lo que obviamente afianzaría el gobierno de coalición Sánchez-Iglesias con el respaldo de los secesionistas de Esquerra ahora camuflados pero sin dejar sus exigencias secesionistas al Gobierno de que admita un “derecho de autodeterminación” pero con “diálogo”, lo que, a todas luces sería una manifiesta ilegalidad salvo que se reformara la Constitución radicalmente al efecto, para lo que los partidos proponentes carecen de mayoría suficiente. Más de lo mismo pues en Cataluña, si no lo remedian los catalanes en las urnas, y más de lo mismo en España, si no lo remedian los españoles. En efecto, según SigmaDos, aunque Casado se sitúa a menos de tres puntos de Sánchez con Podemos en retroceso, los resultados electorales serían PSOE 27´9%, PP 25´2%, Vox 13´5%, UP 10´8% y Cs 7´7%; y, según NCReport, serían PSOE 26´2% y entre 110-112 escaños, PP 24´3% y 102-104, Vox 15´2% y 51-52, UP 11´7% y 30-31, Ciudadanos 6´7% y 10-11, y ERC 3´5% y 13-14 (nótese el desequilibrio entre escaños y porcentaje de votos de ERC con respecto a Cs). Así las cosas, aunque el bloque de derechas se acerca a la mayoría absoluta y Casado recupera por  primera vez desde el verano los 100 escaños, y aunque la coalición Sánchez-Iglesias se deja hasta 15 diputados en un año, la izquierda seguiría en Moncloa gracias a los secesionistas catalanes y vascos, más aun si Illa consigue ser la clave de la gobernabilidad en Cataluña y propiciar el citado tripartito con ERC a la cabeza. Cataluña es pues el objetivo de Sánchez para su propia estabilidad como gobernante y a ello se debe la operación Illa, cuando, según SigmaDos, dos de cada tres votantes del PSOE se oponen a Bildu y los indultos, pues el 67% de los electores socialistas rechaza el pacto con los abertzales, sólo los seguidores de Podemos apoyan el perdón a los presos del “procés” y la mayoría se opone al acercamiento de etarras, mientras el años 2020 acaba con un centenar de ellos más cerca del País Vasco. Estas son las...... (sigue leyendo en Blog Mi punto de vista, http://jorgecremades.blogspot.com.es/).

 

jueves, 31 de diciembre de 2020

UN AÑO PARA OLVIDAR

                             Finaliza el 2020, un año para olvidar, no sólo en España sino en el resto del mundo, que ha zarandeado (y zarandea todavía) nuestras vidas a su antojo castigándonos cruelmente con confinamientos desesperantes, virus, crisis económica, angustia social y muerte, que nos obligaron (y nos obligan todavía) a vivir con distanciamiento social y restricciones en un excepcional estado de alarma, casi permanente, que cercenaba (y cercena todavía) las libertades y costumbres más arraigadas en nuestra sociedad, impidiéndonos incluso abrazar y besar a nuestros seres queridos o acompañarles a la hora de su muerte para despedirnos de ellos hasta la Eternidad. Un año, sin duda, para olvidar, que pasará a los anales de la historia con la denominación de “annus horribilis” engrosando así el nefasto grupo de anteriores “años horribles” pero con la agravante de que, en este caso, sus dimensiones devastadoras son globales y afectan a toda la Humanidad sin excepciones, sembrando de ruina, sufrimiento y muerte todos los lugares de la Tierra, llevándose de ella un millón ochocientas mil personas y siendo España uno de los países más golpeados. Es el año de la pandemia de Covid19, el origen de todos nuestros males. Por eso ningún gobernante cuyo territorio haya sido afectado por dicha pandemia, que son prácticamente todos, debiera sentirse satisfecho de su gestión por buena que fuera, ya que, ni en el mejor de los casos, se puede estar satisfecho cuando la ruina, la desolación y la muerte es el denominador común en los territorios que gobierna, cierto que en algunos peor que en otros. No se entiende pues que en España, uno de los países más afectados, el Presidente Sánchez, al despedirse de tan nefasto año, haga un balance positivo, casi idílico, de su gestión en su rueda de prensa en Moncloa, cuando, como gobernante, ha sido incapaz de concitar el más mínimo acuerdo con la oposición para afrontar tan caótica situación con mayorías cualificadas, prefiriendo imponer a trancas y barrancas las decisiones de su gobierno de coalición minoritario, no exentas de polémicas y contradicciones entre sus propios socios de gobierno, y, para poder sacarlas adelante, a base de peligrosas concesiones a quienes le apoyan desde fuera, sus socios externos, con posicionamientos políticos radicales, ultranacionalistas e incluso secesionistas, cuyo objetivo es sencillamente finiquitar el Estado español tal como está diseñado en la Constitución, coincidiendo con los socios de Gobierno comunistas y antisistema. Un improcedente balance de gestión propagandístico en una España casi rota en el que anuncia una “hoja de ruta” para la Monarquía del siglo XXI, asegurando que está en contacto con Zarzuela para impulsar una modernizadora Ley de la Corona, mientras Casado, jefe de la oposición, único que podría garantizarle la suficiente mayoría para hacerlo, se abre a apoyar dicha ley siempre que sea para reforzar la institución y no para cargársela, tal como pretenden los socios de Sánchez con el objetivo de establecer una República. ¿Apostará Sánchez finalmente por un necesario consenso con Casado para reforzar la Corona frente a sus socios, que pretenden todo lo contrario, o seguirá optando por apuntalarse en éstos para conseguir escasas mayorías a cambio de cesiones incluso peligrosas para la estabilidad del Estado de Derecho? De momento de lo que se tiene certeza es de su apuesta por indultar a los líderes del ilegal “procés” secesionista, dando a entender en su idílico balance de gestión, que los indultará, allanando el camino con el argumento de que “nadie está libre de culpa en Cataluña” con lo que, al final, coincidiendo con las tesis de Podemos y los secesionistas, va a resultar que todos somos los culpables de que unos pocos, saltándose la legalidad vigente, decidan finiquitar el Estado de Derecho imponiendo unilateralmente la independencia de parte de su territorio. Cierto, como dice Calvo, que la decisión de indultar es sólo del Gobierno y que puede ir en sentido contrario al informe fiscal, pero también es cierto que para ello se establece al menos el arrepentimiento expreso de quienes han de ser indultados, medida de gracia que, en todo caso, debiera ser excepcional y no aplicable por conveniencia política del gobernante de turno, cuando, por el contrario, escandalosamente, como recuerda el socialista García-Page, inquieto por el asunto como otros barones socialistas, no sólo no hay arrepentimiento sino que incluso Oriol Junqueras reaccionó diciendo “que se metan el indulto por donde les quepa”, advirtiendo el líder manchego de que si los indultados “volvieran al mismo camino”, como es previsible, sería un “ridículo histórico” del PSOE, cuando la propia...... (sigue leyendo en Blog Mi punto de vista, http://jorgecremades.blogspot.com.es/).

 

lunes, 28 de diciembre de 2020

LA VACUNA DE LA ESPERANZA

                             Mientras las denuncias a residencias de ancianos por su actuación en la crisis sanitaria avanzan en los juzgados, se pone en marcha, precisamente en una residencia de Guadalajara, la campaña de la vacuna de la esperanza que pueda atajar o al menos paliar los estragos que está causando no ya sólo en España sino en el resto del mundo. Es el inicio esperanzador de la mayor inmunidad colectiva de la historia de nuestro país, con la llegada de las primeras vacunas, custodiadas por la Guardia Civil hasta entregarlas al Ejército, y el posterior inicio de la vacunación con el objetivo de que en primavera ya estén vacunadas cerca de 2´3 millones de personas y el de que el 70% de la población quede inmunizada antes del verano. El Gobierno de Sánchez, a la cola en gestión de la pandemia y a la cabeza en propaganda, usa la vacuna para hacer autobombo, pese a que en los rankings internacionales España ocupa los últimos puestos en desempleo sanitario y económico contra la covid, y, al efecto, se apropia del medicamento colocando el sello gubernamental en las cajas y protagonizando un cierto “show” al poner en marcha un aluvión de propaganda política para rentabilizar la campaña, mientras desde la oposición le piden que sea equitativo y eficaz a la hora de facilitar el medicamento a las diferentes CCAA, quienes en definitiva son las encargadas de poner en práctica todo el proceso de vacunación. En todo caso, y al margen de la parafernalia de unos u otros para sacar rentabilidad política de la vacuna, la realidad es que, a la espera de que lleguen otras, como la de Moderna, además de la de Pfizer, el primer día de vacunación se salda con más de 9.000 vacunados en los diversos territorios de España y la predisposición de administrar durante las próximas doce semanas 350.000 dosis semanales, encarando así el principio del fin de esta pesadilla infernal que nos azota a todos. Dice el Ministro Illa, contento pero preocupado, que “quedan meses por delante, no bajemos la guardia” ya que el virus sigue a sus anchas, mientras desde las residencias los pioneros en la vacunación, ancianos residentes y sanitarios, sostienen que “si el virus vuelve que no sea por mí” exhibiendo su valentía por ser los primeros en vacunarse y alentando a que todo el mundo, como ellos, se administre la vacuna que será gratuita y voluntaria. Entretanto, Madrid confirma cuatro positivos de la cepa británica, que se va extendiendo por otras zonas, y Ayuso carga contra el Presidente del Gobierno por el “coladero” de Barajas de una cepa más contagiosa que, según la Presidenta regional, entró por dicho aeropuerto, aunque las autoridades sanitarias investigan otros casos sospechosos justo el día histórico en que empieza el proceso de vacunación, no sólo en España sino también en la mayoría del resto de países miembros de la UE, por lo que Úrsula von der Leyen destaca el “emocionante momento de unidad” al arrancar semejante operativo sanitario sin precedentes, coincidiendo con la buena noticia de que por fin la UE y Reino Unido sellan el acuerdo comercial del Brexit, evitando así un divorcio salvaje con este compromiso de última hora, que permite el libre comercio sin aranceles a cambio de ciertas garantías, aunque queda pendiente que el acuerdo sea ratificado por todos los estados miembros de la Unión, lo que, de entrada, se da por hecho. Así las cosas y en plena lucha sin cuartel contra la pandemia sanitaria en toda Europa (y en el resto del mundo) la UE y el Reino Unido ultiman su divorcio el uno de enero, por el que la UE podrá adoptar represalias en 20 días si Londres incumple lo pactado, fijando un mecanismo ágil frente a la competencia desleal, aunque las “divergencias” pueden hacer “que cambien las circunstancia del pacto”, siendo el sector pesquero el peor parado pues la UE tendrá que ceder el 25% de los derechos de pesca en aguas británicas. Y mientras los países de la UE inician a marchas forzadas el proceso de ratificación del acuerdo, Europa establece una nueva frontera que separará la UE de Reino Unido, poniendo fin a cinco décadas de tortuosa relación entre ellos, con no pocos desencuentros. Un Brexit que....... (sigue leyendo en Blog Mi punto de vista, http://jorgecremades.blogspot.com.es/)

jueves, 24 de diciembre de 2020

CONVENIENCIA POLÍTICA

                             Nada peor para los gobernados que su gobierno se mueva por espurios intereses de permanencia en el poder cómo sea y a costa de lo que sea, dejando a un lado, si es posible, cualquier principio ideológico, cualquier procedimiento de control establecido o un mínimo de coherencia que permita, entre otras cosas, saber de antemano si su proyecto es progresista o conservador, centralista o descentralizado, democrático o autoritario, europeísta o nacionalista, constitucionalista o antisistema. Es lo que sucede en buena medida con este gobierno social-comunista de coalición, mitad una cosa y mitad otra, que, al final, se mueve por mera conveniencia política de supervivencia en medio del desconcierto generalizado de los ciudadanos, que no saben a qué atenerse, y del progresivo deterioro institucional, social y económico, que nos conduce a un futuro incierto y preocupante. En efecto, llama la atención que Sánchez, tras la amarga experiencia de detentar todo el poder durante el largo primer periodo del estado de alarma a causa de la pandemia, pase “ipso facto” a delegar prácticamente cualquier responsabilidad de gestión en las CCAA, mientras se hace con el reparto de las ayudas europeas aprobando un decreto que refuerza su poder sobre todos los fondos de la UE que recibe España y montando veintidós ventanillas, una por cada ministerio de su macro-gobierno, para que repartan el ansiado maná de la esperanza, dando la sensación de que aplica la ley del embudo con las autonomías: lo bueno y fácil me lo quedo yo y lo malo y difícil para vosotros tras haber experimentado que no le conviene políticamente quedárselo. ¿Centralismo o descentralización, en qué quedamos?  Y lo preocupante es que, para proceder así, se salta todos los controles establecidos posibles, como, entre otros, el del Consejo de Estado, no sometiendo a dictamen de dicho órgano las medidas más polémicas que toma con la finalidad de eliminar cualquier obstáculo a su gestión, por lo que, entre otros, ni los decretos del Estado de Alarma, ni las controvertidas leyes de Educación o Eutanasia, ni la del CGPJ han sido examinadas por tan prestigioso y plural órgano consultivo, ni consensuadas con la oposición, limitándose a aplicar el pírrico rodillo parlamentario del que goza gracias al apoyo coyuntural de sus aliados secesionistas, radicales, populistas y nacionalistas ya sean de izquierdas como de derechas…… dando por zanjado el asunto con la improvisación de una comisión de nueve expertos (esperemos que no sean como la misteriosa comisión de expertos que le asesoraban durante la alarma), designados a dedo, para valorar si el Gobierno está cumpliendo su programa y hacer un balance anual de gestión. ¿Transparencia y control o no, en qué quedamos? Con semejante forma de proceder sale adelante por “vía exprés” en el Senado la Ley Celaá sin enmiendas por primera vez en 35 años, al aplicar el Gobierno, con ERC y PNV, el rodillo ignorando más de 4.000 aportaciones, tal como sucedió hace unos días con la aprobación de los Presupuestos; una ley, la educativa, que, a pesar de la sentencia del TSJC, destierra el castellano de las aulas y que Baleares, con un gobierno socialista de coalición con Podemos y Més, copia para blindar el catalán como única lengua vehicular en la Comunidad Autónoma y para atacar el modelo de la educación concertada. ¿Constitucionalismo o antisistema, en qué quedamos? Y mientras PSOE y Podemos aceleran por “vía exprés”, es decir, por atajos, la reforma del Poder Judicial, ante la presión de populistas y nacionalistas a Sánchez para que lo haga ya de una vez y que pase lo que pase, los fiscales del procés hacen un alegato político contra los indultos, que ya se ven venir, asegurando que la medida de gracia no puede ser “moneda política de cambio”, o pago político, para lograr “apoyos parlamentarios”, advirtiendo en un durísimo informe al Gobierno de que no hay “razones de justicia, equidad o utilidad pública” que justifiquen la aplicación de dicha medida a los líderes del ilegal “procés” por lo que no se puede indultar por “pura conveniencia política” del Gobierno, máxime cuando ninguno de los condenados ha dado muestras de arrepentimiento sino más bien de todo lo contrario, pues salta a la vista que están deseando recuperar su libertad para continuar con su proyecto totalitario secesionista y aplicarlo, como ya pretendieron, de forma unilateral y antidemocrática desde las propias instituciones del Estado como son, en este caso, el Govern y el Parlament de Catalunya. Cierto que...... (sigue leyendo en Blog Mi punto de vista, http://jorgecremades.blogspot.com.es/)

 

lunes, 21 de diciembre de 2020

NAVIDADES CAÓTICAS

                             Mientras la vacuna está a punto de llegar a medio centenar de puntos secretos en España, al igual que sucederá en el resto de países de la UE, el Tribunal Supremo, desoyendo al fiscal, pedirá investigar la gestión de la pandemia del coronavirus aunque dejando que sean los juzgados ordinarios competentes quienes estudien si hubo responsabilidades penales en la crisis sanitaria; por tanto, el TS rechaza la posición de Fiscalía de archivar las querellas y las remite a los juzgados ordinarios para que, entre otros aspectos, investiguen en cada caso la omisión de medidas de seguridad para sanitarios o policías y las muertes de ancianos en residencias, considerando que determinadas conductas durante la pandemia deben ser investigadas frente al criterio de Fiscalía, que apostaba por un archivo generalizado de las querellas y denuncias presentadas, y si las diligencias que practiquen dichos juzgados evidencian la existencia de indicios de responsabilidad contra algún aforado será cuando, en su caso, el juez instructor lo eleve al Alto Tribunal.  Todo ello cuando, al margen de los estragos anteriores, son casi 18.000 muertos más por la pandemia los que hay que sumar en este otoño negro, y cuando se constata un alarmante repunte de infecciones que nos aboca a unas Navidades caóticas a causa de la falta de un modo de actuación común y concreto contra el virus en todo el territorio español ya que serán las CCAA quienes decidan en sus respectivos territorios al respecto. En efecto, unas Navidades del caos ya que, según la región española donde se celebren, darán lugar a diecisiete Navidades diferentes pues, aunque el Gobierno avisa de que “crecerán los contagios”, renuncia al mando único para combatirlos, con lo que cierres, viajes, número de personas en reuniones familiares y horarios de toque de queda dependerán de cada Autonomía en medio de una confusión generalizada para el conjunto de los españoles que habrán de echar mano de una especie de manual de instrucciones para que, dadas las variedades territoriales, su conducta se ajuste a la variopinta normativa. ¿No hubiera sido más razonable acordar e imponer una normativa común para todo el territorio español como hacen otros países? Por lo visto, no. Aquí Illa se inhibe de la responsabilidad ministerial en las “17 Navidades diferentes”, que niega a pesar de su evidencia, y se limita a comunicar que el reparto de vacunas empezará el día 27 de diciembre y que será “equitativo”, dejando hacer a los gobiernos regionales cuando apenas hace un mes dijo todo lo contrario, con lo que al final, delegando en las CCAA los temas logísticos, de personal y administración, tanto para vacunar como para celebrar las Fiestas Navideñas, se consolidan diecisiete planes diferentes en ambos asuntos en esta España esquizofrénica de las Taifas o Estados Autonómicos que en vez de un Estado, centralizado o federal, más bien parece un conjunto de territorios a la gresca entre ellos y empeñados en agudizar sus diferencias en vez de consolidar sus semejanzas e intereses comunes, como hacen incluso los Estados Federales existentes en el mundo. En definitiva, un Estado, el español, con tendencia a convertirse en un Estado fallido, en el que sus ciudadanos cada vez agudizan más lo que les separa en vez de lo que les une, que es mucho, por lo que cada vez con más intensidad se cuestionan sus instituciones, empezando por la propia Jefatura del Estado, y se degrada la esencial división de poderes que ha de inspirar a cualquier estado democrático. No extraña pues que, según NCReport, en medio de una alentada división ciudadana ante una posible vuelta del Emérito a España, la mayoría de españoles crea que el Gobierno actual de coalición no apoya la Monarquía como forma de Estado, pues es obvio que, al menos, parte de dicho Gobierno, el sector comunista, defiende sin rodeos desde la propia institución el derribo de lo que llaman el “régimen del 78”, es decir nuestro actual sistema democrático, homologado y homologable con el del resto de países de la UE. Ni extraña que al inaugurar los Reyes en Madrid el monumento en memoria de los profesionales sanitarios fallecidos, acompañados de Ayuso e Illa, se oigan pitos para el Ministro y vivas al Jefe del Estado, pues la ascendiente división de los españoles en todos los niveles distorsiona ya incluso actos protocolarios que debieran ser aplaudidos por todos. Y mientras Sánchez hace cuarentena, a pesar de dar negativo, tras haber estado con Macron, infectado por el virus, lo que ha generado ciertas críticas ya que cuando dio positivo su mujer no se puso en cuarentena, el puente y las compras navideñas siguen empujando los contagios en esta dislocada España de variopintas fiestas navideñas según el territorio dónde se viva, la mayoría de ellos endureciendo las restricciones ante la inhibición del Gobierno que es en definitiva quien debiera tomarlas. Y por si fuera poco lo anterior....... (sigue leyendo en Blog Mi punto de vista, http://jorgecremades.blogspot.com.es/)