martes, 16 de enero de 2018

ROBABA CONVERGENCIA, NO ESPAÑA


                        El indecente, falso e inadmisible eslogan de “España nos roba”, tan utilizado en su día por los nacionalistas catalanes (posteriormente convertidos en rabiosos independentistas de toda la vida) para fomentar el odio y el rechazo a España y convencer a muchos catalanes de buena fe para que se apunten a su maquiavélico proyecto ilegal del independentismo unilateral, de momento se viene abajo y, aunque queda claro que sí había ladrones en Cataluña, no era España la que robaba, sino que robaba Convergencia Democrática de Cataluña, el tradicional partido de la derecha nacionalista catalana de Jordi Pujol, Mas, Puigdemont y compañía. En efecto, la sentencia judicial del “caso Palau”, uno de los casos investigados ya que toda la familia del patriarca nacionalista Pujol y él mismo lo están siendo por otros asuntos, deja bien claro el “entramado delictivo” que financiaba al nacionalismo (hoy independentismo) y condena a CDC a pagar 6´6 millones de euros por el cobro de indecentes mordidas a cambio de obra pública, aunque “el montante puede ser mucho mayor”, condenando además a los principales dirigentes del Palau, Millet y Montull, a penas de 9 y 7 años de cárcel respectivamente, y al ex tesorero Osácar a 4 años, apuntando además “a altos responsables” no identificados y confirmando que el partido de los convergentes se financiaba con comisiones del 4% (Maragall en su día se quedó corto al decir que era el 3%), pues, tras décadas de poder, el partido de Pujol, Mas y Puigdemont había creado una gran “estructura” para influir y “encubrir” los hechos delictivos… Y es que según los jueces del “caso Palau” “todo se creó para hacer llegar comisiones a CDC”, mientras el PDeCat, nuevo nombre de CDC, adoptado con la clara intención de camuflarse (sus dirigentes siguen siendo los mismos, simplemente cambiaron de nombre el partido) tiene la desvergüenza de pretender desmarcarse argumentando que “somos un partido nuevo” cuando en realidad se trata de los mismos perros pero con distintos collares, tal como dice la sabiduría popular. Un partido (CDC, PDeCat o JxC, ¡qué más da!) que, además de robar a los catalanes (y al fin y al cabo, al resto de españoles), ha roto Cataluña en dos de forma peligrosa e irresponsable, no sólo frenando la tradicional prosperidad económica de la Comunidad Autónoma (y de rebote, de España), sino además pervirtiendo la convivencia en paz entre los catalanes y la de éstos con el resto de España. Dice Joan Llinares, ex director del Palau, que “en CiU no decidían los tesoreros, allí mandaba Mas”, señalando al ex President de Catalunya como la pieza clave en el expolio de la institución y en la financiación ilegal de CDC; pero Artur Mas, investigado además por otro tipo de presuntos delitos políticos, se queda tan pancho con dimitir a la fuerza de la Presidencia de los Convergentes y no se le cae la cara de vergüenza de manifestar públicamente que CDC ya no existe, cuando él mismo le cambió el nombre, mientras mentía a diestro y siniestro acusando falsamente a España de robar a los catalanes mientras preparaba su tránsito de legal nacionalista moderado a ilegal independentista radical. Pero mientras haya catalanes que.... (sigue leyendo en

sábado, 13 de enero de 2018

ANTÍDOTO CONTRA EL SECESIONISMO


                        Es obvio que el mejor antídoto secesionista es la aplicación de la Ley democrática por parte de los pertinentes tribunales de Justicia, garantes del funcionamiento del Estado de Derecho. Ha bastado que el Estado y sus instituciones hayan decidido afrontar el ilegal e ilegítimo golpismo independentista, con la aplicación del artículo 155 de la Constitución y la puesta de sus promotores ante los tribunales, para que los líderes golpistas del “procés” totalitario se retracten de su maquiavélico proyecto y ante el Tribunal Supremo acepten públicamente la ley, que tanto y tantas veces habían atropellado progresivamente y de forma chulesca hasta llegar a la proclamación unilateral de independencia de Cataluña. En efecto, Forn, Sánchez y Cuixart abandonan al prófugo Puigdemont, que sigue instalado en su locura, y admiten por fin en el Alto Tribunal que se cometieron ilegalidades y que sólo es válida la vía constitucional, mientras Forcadell renuncia a presidir el Parlament y propone que el cargo lo ocupe alguien que esté libre de cargas judiciales. Una clara renuncia por parte de tan ilustres personajes a la vía unilateral y, en definitiva, por parte del golpismo secesionista, que en desbandada se apea del burro intentando cada uno de sus ex miembros no agravar aún más su situación judicial personal a causa de la comisión de presuntos graves delitos por los que se les está investigando. Forn, exconsejero de Interior, que abandona a Trapero y le culpa ahora de la pasividad de los Mossos el 1-O, asegura al juez que renunciará a su escaño si el futuro Govern mantiene la vía unilateral, pues “no hay otra vía” para la independencia que “la reforma de la Constitución”, que, obviamente, no depende sólo de los catalanes ni de una pírrica mayoría; Jordi Sánchez, exlíder de ANC y diputado electo de JxC, dice ahora que jamás fue partidario del enfrentamiento directo con el Estado y que dimitirá si su partido insiste en la vía unilateral, que ahora rechaza; Jordi Cuixart, líder de Omnium Cultural, reconoce que “el único referéndum válido” sería el que pudiera convocar España, es decir, el Estado y no la Comunidad Autónoma que simplemente es una parte del mismo; Carme Forcadell se niega a volver a presidir un Parlament que vuelva a vulnerar la Ley al servicio del prófugo Puigdemont y aboga por una presidencia “libre de procesos judiciales”; Marta Roviara traiciona a su encarcelado Jefe, Junqueras, para desbancarle en ERC; el exconseller Mundó deja su acta y la política; Artur Mas abandona la presidencia del PDeCat….. y así sucesivamente. ¡Quién los ha visto y quién los ve! Sólo Puigdemont y pocos más se mantienen claramente en la trinchera de la ilegalidad con su alucinante propuesta de ser President a distancia, mientras desde el PDeCat y ERC ya invocan a un “plan B” tras el informe que deniega el voto telemático, pues los dos partidos esperan con incertidumbre un “cambiazo” de última hora consistente en que el ex President renuncie y recurra al otro candidato de JxC ya que “Puigdemont es una investidura fallida, pero él no lo sabe”. Si la aplicación de la Ley por parte de los tribunales de Justicia no es un antídoto contra el golpismo político secesionista y contra la delincuencia en general, que venga Dios y lo vea. Ahora cabe preguntarse qué van a.... (sigue leyendo en

jueves, 11 de enero de 2018

PODREDUMBRE SECESIONISTA


                        El totalitario mundo secesionista, ebrio de engaños y delitos por parte de sus promotores, comienza a hacer aguas por todas partes, evidenciando que, tras su falsa e idílica unidad, sólo hay podredumbre y egoísmos personales, lo que no quiere decir que ya nos hayamos librado de sus machadas totalitarias, sus demagogias intolerables y sus desafíos inadmisibles al Estado de Derecho, pues sabido es que los dictadores son incluso más peligrosos como liberticidas cuando se sienten amenazados por la libertad y la democracia. Y en este contexto de podredumbre secesionista, que pone en evidencia la crisis del separatismo, es donde cabe encuadrar las primeras bajas de sus líderes, como las de Artur Mas, que deja el PDeCat por discrepancias con el partido y acuciado por la Justicia, y las de Carles Mundó, que renuncia a ser parlamentario tras aspirar a liderar ERC, mientras la intransigencia del prófugo Puigdemont abre una brecha entre ambos partidos, tan distintos en términos ideológicos de izquierda-derecha y tan iguales en términos del secesionismo unilateral totalitario. Así las cosas, el artífice principal del “procés”, cercado por la Justicia y por Puigdemont, deja la presidencia del PDeCat imputado por rebelión, con el patrimonio embargado, señalado por la corrupción del caso Palau e ignorado por el ala más radical de su partido, sabiéndose incapaz de controlar el plan de ruptura de Puigdemont, su sucesor impuesto por las CUP, y afirmando ahora que “no se puede acelerar la independencia en el cortísimo plazo con el 47% de los votos”, olvidando que, aunque fuera incluso muy superior el porcentaje de votos, el pretendido secesionismo unilateral sería tan ilegal como lo es ahora, salvo que una cualificada mayoría de españoles y no sólo de catalanes, decidiera reformar la Constitución al respecto, con lo que estaríamos hablando no de unilateralidades secesionistas sino del ejercicio de un derecho de los catalanes en este caso, decidido por todos los españoles, que ni los catalanes, ni ningunos otros españoles del resto de CCAA, tienen ahora. Por su parte el ex conseller Mundó, de ERC, deja la política ante la radicalización del proyecto del expresident fugado, mientras Podemos negocia con su partido, ERC, darle el control de la Mesa del Parlament, pues al tratarse de un partido de izquierda lo vende mejor ante la opinión pública que si diera el apoyo a un partido de derecha, como PDeCat (camuflaje de la antigua CDC), enfangado en múltiples casos de corrupción, aunque con ello el partido de Colau no disimula en absoluto, una vez más, sus ambigüedades y claras simpatías por el secesionismo, por más que de cara al resto de España disimulen diciendo que están en contra de la independencia para taponar la pertinente hemorragia de votos (ambigüedades calculadas, como sucede con el PSC, para contentar a tirios y troyanos, que al final provocan el desencanto generalizado de unos y otros), ya que, precisamente ahora, cuando puede tambalearse la exigua mayoría soberanista (sólo tienen garantizados 62 votos tras la entrega de credenciales a huidos y encarcelados, que no quieren entregar su acta para dar paso al siguiente en la lista) no caben medias tintas, o estás... (sigue leyendo en