viernes, 8 de septiembre de 2017

PERVERSIÓN ANTIDEMOCRÁTICA


                        Saltándose la Constitución Española, el propio Estatuto de Autonomía de Cataluña y el mero sentido común democrático, incluido el mismísimo Reglamento del Parlament de Cataluña, los separatistas, en dos abruptas y esperpénticas sesiones parlamentarias, imponen su ilegal referéndum y su diseño de República Catalana en la Cámara Legislativa autonómica, donde su Presidenta, Forcadell, y la mayoría de la Mesa que preside, en vez de actuar como garante de los derechos de los diputados de forma imparcial y velar porque se actúe conforme a la legalidad, decide convertirse en una activista más, pero con el mazo en la mano, del totalitario “procés” independentista y con nocturnidad y alevosía permite que se apruebe la ley del referéndum ilegal y la suprema ley de transitoriedad que, con apariencia chapucera de legalidad, habilite al Govern, echado al monte desde hace tiempo, para consolidar la ruptura de España. Así, los separatistas imponen su referéndum, generando una crisis institucional en Cataluña sin precedentes (bueno sí, con el precedente de la generada durante la Segunda República, abortada enérgicamente por el Gobierno Republicano), mientras la oposición democrática denuncia el procedimiento como un atropello a la democracia y, excepto la marca de Podemos, abandona la Cámara para no participar en las ilegales votaciones. Tras semejante secuestro de la democracia para fracturar España, una indiscutible perversión democrática, por no calificarlo directamente de Golpe de Estado, el Govern en pleno, casi con los ecos del himno de “Els Segadors”, cantado por los independentistas presentes, firma la convocatoria del 1-0 después de imponerlo en el Parlament burlando incluso el veto del propio Consejo de Garantías de Cataluña y contra los informes de sus propios letrados y el secretario, que ni firma los decretos. Contra todo y contra todos, los totalitarios independentistas de Junts pel Sí y la CUP imponen sus ilegales y antidemocráticos objetivos en un Parlament semi vacío, mientras una diputada de la marca de Podemos en Cataluña retiraba de los escaños las banderas de España que los diputados del PP habían dejado, junto a las banderas catalanas, antes de ausentarse, provocando que desde la dirección de Podemos, que sí participó en la votación absteniéndose, le llamaran la atención y la requirieran a pedir disculpas, pero ella se negó en rotundo. Ante tan graves acontecimientos, Rajoy, que acude al Tribunal Constitucional para impedir la ilegal consulta, se reúne por separado, tanto con Sánchez como con Rivera, quienes le garantizan total apoyo y sin fisuras al mantenimiento de la Ley, en nombre respectivamente del PSOE y de Ciudadanos (éste incluso había anunciado en el Parlament una moción de censura contra Puigdemont), mientras la... (sigue leyendo en
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martes, 5 de septiembre de 2017

REVISAR EL MODELO TERRITORIAL


                        Mientras el proyecto multinacional de Pedro Sánchez divide al propio PSOE al no tener una idea común sobre el concepto de nación, parece ser que, finalmente, el líder socialista y Mariano Rajoy, ante la inminente amenaza golpista de Puigdemont, han hablado sobre el asunto, acordando la posibilidad de revisar el actual modelo territorial del Estado y mantener la “cohesión” frente al desafío secesionista, con lo que un Rajoy “abierto” a la indefinida propuesta de Sánchez, acepta una comisión sobre Cataluña en el Congreso. Nada que objetar a la iniciativa, hablar siempre es bueno, aunque me temo que, en pleno acoso totalitario del Govern de Cataluña de cara a la inminente celebración del ilegal referéndum, a los golpistas secesionistas sólo les vale que se apoye, sea como sea, la celebración de la ilegal consulta; es decir, que se apoye la ilegalidad, y, por tanto, cualquier modelo territorial, incluido el actual, les valdría, salvo que en él se les garantice la independencia de Cataluña, basada cínicamente en un inexistente currículo histórico de estado independiente que jamás tuvo. No en vano dice Junqueras, el Vicepresidente del Govern, que “habrá referéndum y su resultado será vinculante más allá de la participación” y que “la relación con la Vicepresidenta del Gobierno es buena pero infructuosa”. Es decir, que, con la ley en la mano o sin ella, el referéndum se celebrará y que, vote quien vote, su resultado será tenido en cuenta aunque la participación en semejante consulta ilegal sea mínima, sin tener en cuenta que la mayoría de la gente demócrata no participará en la consulta precisamente por su ilegalidad; y, por otro lado, por buena relación que se tenga con el Gobierno de España, siempre será “infructuosa” e inútil ya que sólo será válida si el Gobierno defiende la ilegalidad que pretende el Govern de Cataluña. Además, por si no queda claro y hay alguna duda, Puigdemont remata diciendo que “prohibir las urnas” para el ilegal referéndum del 1-O “sería como dar un golpe de Estado”, cuando los golpistas que en el mundo han sido son precisamente quienes se levantan contra el orden establecido para imponer a su antojo su santa voluntad; es decir, cuando el golpista es precisamente el President que, en vez de actuar conforme a la legalidad vigente y defenderla como gobernante, tal como prometió al obtener su cargo, atenta contra ella de forma flagrante, actuando al margen de las competencias que la ley le otorga. Me temo pues que, al margen del modelo territorial que se tenga, lo primero que hay que tener en cuenta es exigir que se cumpla la ley vigente, democráticamente establecida, y que quienes no lo hagan, como hace el Govern de Cataluña, al margen de la repulsa generalizada de todos los demócratas españoles, incluidos los catalanes, apechuguen con las... (sigue leyendo en

sábado, 2 de septiembre de 2017

DEMAGOGIA E IRRESPONSABILIDAD PELIGROSAS


                        En plena efervescencia del demagógico e ilegal “procés” soberanista, las dudas sin resolver de la investigación de los atentados de Barcelona y Cambrils evidencian que determinadas demagogias e irresponsabilidades políticas pueden ser muy peligrosas y, por tanto, hay que despejarlas y erradicarlas cuanto antes para que los ciudadanos sepan qué nos estamos jugando y obren en consecuencia. En efecto, mientras Gilles de Kerchove, coordinador antiterrorista de la UE, manifiesta que “lo de Barcelona volverá a pasar, hay 50.000 radicales en Europa”, avisando además de que “en menos de cinco años habrá ciberataques a presas, centrales nucleares y espacio aéreo”, añadiendo que “los bolardos son necesarios porque hay un efecto claro de imitación en el terrorismo” e informando de que “usamos big data para detectar los cambios de personalidad de los yihadistas, pero no basta”, (todo ello pone de relieve el peligro y la dimensión del problema), resulta que el Govern de Catalunya mintió, demagógica e irresponsablemente, para ocultar que la alerta llegó a los Mossos, pues, tras negarlo categóricamente, ahora el Conseller de Interior y el Mayor de los Mossos admiten que el aviso de la CIA les llegó en mayo. Antes, mientras condecoraban precipitadamente a los Mossos por su actuación tras los atentados (la Policía Nacional y la Guardia Civil, con un exquisito historial de lucha antiterrorista, quedaban excluidas de las condecoraciones), el Govern mintió descaradamente negando varias veces cualquier contacto con la CIA por boca del mismísimo Puigdemont (“ya nos gustaría tener relación con la CIA, pero evidentemente eso no ha ocurrido”), del Conseller Forn (“no tenemos relación con la CIA, nos encantaría, por lo tanto no hemos recibido información directa”) y de Trapero, jefe de los Mossos (“es mentira, no es competencia de los Mossos la relación con los servicios de Inteligencia”). Hoy, tras arremeter contra el periódico que publicó la existencia de dichos avisos, la Generalitat admite que tuvo información, aunque, como ya nos tiene acostumbrados, arremete y culpa al Estado, pues, según el mentiroso consejero de Interior, que finalmente admite que recibió una alerta de atentado, precisamente en La Rambla, “el Estado dijo que el aviso no tenía relación con el ataque”, mientras Antiterrorismo confirma que los servicios de inteligencia de EEUU avisaron a los Mossos casi tres meses antes del atentado y el Govern, ante la evidencia, reconoce que conocía la notificación pero que no le dio “credibilidad”. Se conoce además que sí hay una fluida relación de los Mossos con la CIA ya que reciben cursos en la central de Virginia, donde se les formó para valorar las alertas de atentado en la central de Langley. Razones más que suficientes para que Moncloa hoy reproche a Puigdemont que ocultara la alerta de la CIA, ya que “debe explicar por qué negó” el aviso de EEUU (además de los avisos desde Bélgica) sobre un atentado “específicamente en La Rambla”, mientras la Generalitat, con el cinismo que la caracteriza, intenta sacar ventaja de su propio fiasco diciendo que se intenta culpar a los Mossos de la matanza, cuando, en todo caso, los responsables son ellos y no la policía autónoma catalana que simplemente se limita, como la Guardia Civil o la Policía Nacional, a cumplir con su trabajo, bajo las directrices recibidas por los mandos, nombrados por los pertinentes gobiernos. El gravísimo problema es que... (sigue leyendo en