Precisamente cuando
llega la hora de conocer la sentencia sobre uno de los casos de corrupción más
controvertidos, el “caso Nóos”, que el tribunal sentencia siete meses y 26 días
después, y mientras se especula con que el fiscal pedirá prisión inmediata para
Urdangarín si es condenado a más de seis años, el comportamiento de los
fiscales está en el punto de mira por parte de todos, lo que supone que, al
menos, se haga un esfuerzo por respetar el trabajo de los fiscales y garantizar
su independencia, tanto cuando sus peticiones nos gustan como cuando no son de
nuestro agrado. En efecto, mientras la oposición solicita la comparecencia en
el Congreso del Fiscal General del Estado, en plena polemiza pública porque el
orden jerárquico de Fiscalía impide acusar al Presidente de Murcia, Pedro
Antonio Sánchez, porque no llegó a materializar los contratos con empresas del
“caso Púnica”, o al de La Rioja, Pedro Sanz, porque consideraron que, sobre la
construcción de un chalet en terrenos ilegales, “hay indicios pero no son
suficientes”, siendo así la causa archivada, frente al criterio de los fiscales
de cada caso, de rango inferior, tanto Gobierno como PP cuestionan también la
imparcialidad de los fiscales pero, según el ministro Catalá, porque “lo
anómalo es que no acaten el criterio de sus superiores”, al extremo de que el
portavoz parlamentario popular, Rafael Hernando, llega a afirmar incluso de que
“inventan delitos”, en tanto que en Murcia, por ejemplo, la fiscalía despacha
en 12 líneas el informe que libra al presidente murciano de corrupción en el
“caso Púnica” y en Rioja los documentos prueban que el fiscal del “caso Sanz”
cambió de criterio en menos de dos semanas. Y, si se recuerda, entre otros, que
la fiscalía evitó asimismo que se investigara a Villarejo por blanqueo a pesar
de que dos informes oficiales señalaban a las empresas del policía, o el
rifirrafe entre juez y fiscal en el citado “caso Nóos”, que rebasó todos los
límites de lo prudencialmente tolerable, es obvio que, al margen de lo que diga
en el Congreso el Fiscal General, hay que hacer algo urgentemente para que la
actuación del trabajo fiscal en general no siga siendo el punto de mira de las
críticas interesadas tanto cuando acata sumisamente las decisiones de sus
superiores jerárquicos como en el caso contrario. Entretanto, mientras el PP
sostiene que mantendrá al Presidente de Murcia aunque sea imputado, salvo que
se le abra juicio oral, asegurando Génova que el pacto con C´s es... (sigue leyendo en Blog Mi punto de vista, http://jorgecremades.blogspot.com.es/)
viernes, 17 de febrero de 2017
miércoles, 15 de febrero de 2017
CASOS BANKIA, PÚNICA, GÜRTEL….
Como si se tratara de
una mala jugada del destino, como si fuera una pesadilla, coincide el tranquilo
Congreso del PP con sucesos relacionados con casos de corrupción en los que
cualificados populares estuvieron implicados en su momento y, obviamente,
tuvieron que ver con la pérdida de respaldo popular a la formación política
conservadora que ahora comienza tímidamente a recuperar, quedándole sólo el
consuelo de que la otra formación coprotagonista gubernamental del periodo democrático
todavía anda peor aún en cuanto a apoyos ciudadanos se refiere, lo que sería
susceptible de aplicar aquello de que “mal de muchos…..”. En efecto, el “caso
Bankia” alcanza a la cúpula de los supervisores, siendo imputados Fernández
Ordóñez, el ex gobernador del Banco de España, socialista y nombrado por
Zapatero, su “número dos”, Fernando Restoy, y Julio Segura, ex presidente de la
CNMV, mientras dimiten tres altos cargos del regulador, que aún estaban en la
institución monetaria, pues la Audiencia Nacional ve en todos ellos “indicios
de criminalidad” ante la sospecha de haber permitido la fusión y salida a Bolsa
de la entidad bancaria “pese a las reiteradas advertencias” recibidas en
contra, apreciando los jueces “indicios múltiples, bastantes y concurrentes de
criminalidad en su conducta”. Por otro lado, mientras en el “caso Púnica” el
juez atribuye tres delitos al Presidente de Murcia, del Partido Popular, aunque
la Fiscalía Anticorrupción se opone a investigarlo porque “no llegó a contratar
con la trama”, Ana Mato declara en el “caso Gürtel” que “si hubo regalos,
fueron a mi ex marido, no a mí” y, entretanto entran en prisión los jefes de la
trama Correa, Crespo y “El Bigotes”, recién condenados entre otros
participantes que, de momento, se libran de estar entre rejas. Obviamente,
semejante sobredosis de corrupción, provoca interesadas polémicas
político-mediáticas cuando lo más razonable sería dejar que la Justicia decida
los destinos de semejantes sujetos, al margen de hacer o no una crítica en términos
jurídicos sin connotaciones políticas, sobre todo si se refieren a hechos
acaecidos hace ya bastantes años. Por tanto, el Congreso investigará el “caso
Bankia” y la crisis bancaria con lo que el pleno votará crear una comisión
respaldada por los partidos de la oposición, mientras el Banco de España recoge
firmas a favor de los imputados; la oposición se pregunta si el Gobierno está
detrás de que Fiscalía General ordenara no acusar al Presidente de Murcia
cuando las dos fiscales del “caso Púnica” eran partidarias de actuar contra
Pedro Antonio Sánchez hasta que sus superiores se lo impidieron y éste alardea
de que le apoyan “cuatro fiscales del Supremo”; y otros, además de los abogados
defensores, se preguntan por qué los jefes de la “Gürtel”... (sigue leyendo en Blog Mi punto de vista, http://jorgecremades.blogspot.com.es/).
lunes, 13 de febrero de 2017
NO SE CAMBIA LO QUE FUNCIONA
Finaliza el Congreso del
PP y, porque así lo han decidido los populares, Mariano Rajoy es reelegido con
el 95´6% de los votos, casi por unanimidad, en un cónclave en el que apeló a la
unidad y evitó el ruido sucesorio, siendo, en líneas generales, la continuidad
la nota más destacada, pues, como dice el Presidente, “no se cambia lo que
funciona” y, a la vista está, al PP le funciona lo que tiene y como lo tiene.
El indiscutido e indiscutible líder Rajoy, añade, entre otras cosas, estar
dispuesto a dar “todavía mucho más” y, con las renovaciones pertinentes en su
Comité de Dirección, sin ruido ni estridencias, confirma a su núcleo duro y
mantiene a Cospedal como Secretaria General, pese a las tímidas críticas de
algunos a la acumulación de cargos, aunque recorta sus poderes reforzando a
Maíllo como Coordinador General, quien sostiene: “mi convivencia con Cospedal,
no tiene por qué ir mal”. Así el nuevo “número 3”, Martínez-Maíllo, servirá de
contrapeso interno de la confirmada líder manchega y, recuperada la figura de
Coordinador General, controlará el día a día de la organización del partido,
que, en beneficio de la unidad sin fisuras destacables, evita el debate
ideológico y, de momento, entierra la carrera sucesoria. El indiscutido Rajoy,
ante el futuro del PP, opta por la unidad como factor clave de confianza en el
partido por parte de los ciudadanos, evita el lógico ruido sucesorio, opta por
la continuidad y hace un reparto de cuotas en la Ejecutiva, entrando en ella
peones de Santamaría y de Cifuentes, mientras salen del equipo Trillo y
García-Margallo, pero mantiene a Fernández Díaz. Sin duda alguna, un Rajoy
fortalecido, que insta a “recuperar las instituciones”, entre ellas las
“catalanas”, como primer mandamiento de este nuevo PP, y anuncia una “nueva
dinámica” frente al “disparate” secesionista, advirtiendo que hay que abrir los
ojos “a los engaños de buena fe”, que hay que “reconstruir la cohesión interna”
e implicar a ayuntamientos y empresarios, reclamando al PP impulso suficiente
para recuperar todo el centroderecha, fijando el objetivo de reconquistar el
poder autonómico y municipal en dos años. Y mientras el PP da por hecho que
Rajoy será el candidato en las próximas elecciones, el Presidente, fortalecido
por los acontecimientos y por el desenlace de este tranquilo Congreso, pide al
PSOE más responsabilidad de Gobierno y advierte a Puigdemont que “no
comercializará con la unidad de España”, asunto sin duda de vital importancia
de cara al... (sigue leyendo en Blog Mi punto de vista, http://jorgecremades.blogspot.com.es/)
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