martes, 7 de junio de 2016

ESTRATEGIAS ELECTORALES


                        Mientras, según el CIS, más del 80% de los españoles ven pésima la actual situación política, con lo que los ciudadanos irán a las urnas en un clima de profundo desencanto y descontento, los directores de campaña de los principales partidos desvelan en parte sus estrategias de cara a obtener los mejores resultados electorales. Juzguen ustedes mismos: Moragas, del PP, dice que “los emergentes ya están integrados en el sistema”; López, del PSOE, que “las campañas son más emocionales pero hay que exhibir programa”; Errejón, de Unidos Podemos, que “la política es sexy, los programas no importan mucho”; y Villegas, de Ciudadanos, que “haremos inflexiones con impacto para sacudir el tablero”. Entre todas ellas describen un cierto realismo del panorama electoral en un escenario en el que el tradicional bipartidismo ha sido sustituido por un cuatripartidismo frustrante gracias a la consolidación de los partidos emergentes, que, obviamente, hay que tener en cuenta a la hora de afrontar la campaña y zarandear el tablero para intentar pescar votos en el río revuelto, ya que, como sucede en cualquier campaña, hay una buena parte de electores que se moverá por razones subjetivas de tipo ideológico, emocional o sentimental, frente a otra buena parte, probablemente más minoritaria, que lo hará más bien por razones objetivas de tipo programático, razonado y razonable, sobre lo que a España le conviene y sobre lo que es viable o inviable. En definitiva, se trataría de cargar las tintas, bien sobre tópicos genéricos (los malos y los buenos, la izquierda y la derecha…), bien sobre propuestas concretas en asuntos de vital interés (déficit, deuda, paro, impuestos, política territorial….) de cara al futuro inmediato de los españoles. Y entre las diversas estrategias, choca sobremanera el contraste entre el PSOE, que, reconociendo la parte emocional del electorado, no olvida la responsabilidad de exhibir un programa concreto, y Unidos Podemos, que prefiere instalarse sencillamente en la parte emocional, y por tanto irracional y demagógica, quitando importancia a los programas; y choca más aun tras la integración de IU en Podemos, si recordamos que Anguita, uno de los artífices de la Unión de IU con Podemos, siempre defendió programa, programa y programa… ¡Cómo se ha transmutado la izquierda comunista gracias al populismo! Entretanto, en este confuso panorama de la izquierda, el PSOE se concentra en recuperar los votos que tuvo Rubalcaba, hoy por hoy considerados como óptimos, mientras Sánchez reconoce el “desánimo” en el partido ante el irracional empuje de Podemos y sostiene que... (sigue leyendo en
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lunes, 6 de junio de 2016

TEMOR EN EL PSOE


                        La coincidencia en el “sorpasso” en todos y cada uno de los sondeos publicados genera verdadero temor en el PSOE. Y no es para menos. Mientras los socialistas ofrecen más propuestas sociales para frenar a Podemos, como, por ejemplo, el plan que presentará Sánchez mañana para modificar la regulación de los contratos parciales, otra encuesta más, la de NCReport, coincide en que Unidos Podemos arrebatará en votos y en escaños la segunda plaza al PSOE ya que el PP obtendría el 30´5% de los votos y entre 125-130 escaños, Unidos Podemos el 24´5% y entre 80-84, el PSOE el 21´4% y entre 80-83, y Ciudadanos el 13´9% y entre 37-39 escaños. Por tanto, al margen de algún que otro escaño o punto porcentual en que se diferencian los diversos sondeos, hoy por hoy, todos, absolutamente todos, confirman que la izquierda comunista radical y el populismo se afianza como única alternativa al PP, que se refuerza como el partido más votado por encima del 30% de los votos, lo que, en todo caso, con los nuevos criterios en boga sobre el vencedor de las elecciones y la reticencia de algunos a una gran coalición gubernamental, no le garantiza pilotar la gobernabilidad del Estado, lo que causa desasosiego mayoritario entre los españoles que temen incluso otro periodo de ingobernabilidad o, lo que es peor aún, la posibilidad de un débil gobierno radical gracias a extrañas alianzas postelectorales tal como se intentó después del 20-D. No en vano, según Sigma-Dos, hasta el 59% de los votantes del PSOE (ni que decir de los del PP o Ciudadanos) no quiere pactar con Podemos que, si ya en Diciembre derrochó prepotencia frente a los socialistas a pesar de ser tercera fuerza política, siendo ahora segunda fuerza es inimaginable el grado de prepotencia y desprecio a la socialdemocracia al que pueden llegar. En fin, una vez más, se confirma que la ambigüedad calculada, que la quiebra de un discurso uniforme, que las aventuras ideológicas por razones electorales, que la ausencia de un liderazgo fuerte y tantas otras cosas por el estilo sólo pueden ocurrir a una pérdida de identidad y, obviamente, al fracaso. Esperemos que el PSOE sea... (sigue leyendo en
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domingo, 5 de junio de 2016

ENCUESTAS Y PROPUESTAS


                        A pocos días del inicio de la campaña electoral, y justo cuando comienzan a aparecer las primeras propuestas por parte de los partidos políticos, las encuestas vaticinan unos resultados poco tranquilizadores de cara al futuro. Tanto Metroscopia, como Sigma-Dos, así como otras encargadas por los propios partidos, vienen a coincidir en que el PP sería el partido más votado y que Unidos Podemos conseguiría dar el “sorpasso” al PSOE, que quedaría como tercera fuerza política, lo que, al ser insuficiente la victoria del PP,  es poco halagüeño para la democracia y la estabilidad social, política y económica, ya que no es lo mismo un liderazgo de la izquierda socialdemócrata constitucionalista, moderada y defensora del sistema democrático occidental, que un liderazgo de la izquierda comunista anticonstitucional, radical y antisistema del citado modelo que impera en Europa. En fin, salvo que las propuestas que se vayan conociendo hagan cambiar de opinión a los electores, hoy por hoy, la intención de voto es la que es por inquietante que sea. En efecto, según Metroscopia, el PP conseguiría el 28´5% de los votos, Unidos Podemos el 25´6%, el PSOE el 20´2% y Ciudadanos el 16´6%; y según Sigma-Dos el PP obtendría el 31% y 130 escaños, Unidos Podemos el 23´7% y 80, el PSOE el 20´3% y 77, y Ciudadanos el 14% y 37 escaños. Si recordamos que el 20-D los resultados fueron PP 28´7% y 123 escaños, PSOE 22% y 90, Podemos 20´7% y 69, y Ciudadanos 13´9% y 40 escaños, observamos que pocas son las diferencias sustanciales con los resultados que se pueden dar el 26-J, salvo el declive del PSOE, único partido que perdería votos, lo que posibilitaría el “sorpasso” (ya confirmado en votos y probablemente en escaños) por parte de Unidos Podemos, quienes, sin necesidad de escalar en porcentaje de voto (IU, por separado consiguió el 3´7%, que ahora habría que añadirle a Unidos Podemos, con lo que su resultado en diciembre hubiera sido del 24´4%), hasta puede hacerlo en número de escaños al aprovechar determinados restos en las diversas circunscripciones. Por lo demás, una ligera, mejoría del PP pero insuficiente para la gobernabilidad y prácticamente el mantenimiento en porcentaje de voto de Ciudadanos, lo que dibujaría un panorama político, a efectos de gobernabilidad, muy parecido al diseñado tras las fracasadas elecciones del 20-D, salvo que ahora las actitudes de los candidatos y grupos parlamentarios sean capaces de aprender del fracaso anterior y cambien radicalmente su errado comportamiento, ya que, de haberlo querido, la inmensa mayoría constitucionalista elegida por los españoles (suma de PP, PSOE, Ciudadanos y algún que otro partido minoritario), que ahora se... (sigue leyendo en
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