domingo, 3 de abril de 2016

POSIBLE, PERO NO PROBABLE


                        Ahora los dirigentes críticos del PSOE ven “posible, pero no probable” el pacto de gobernabilidad suscrito entre PSOE, Ciudadanos y Podemos, no se sabe bien si para que gobiernen los dos primeros con la abstención de Podemos o de éstos con los socialistas y la abstención de C´s, un gobierno a tres, con todo lo que se han dicho y le han dicho a los ciudadanos, sería el colmo de la desfachatez, aunque tal como está el patio todo es posible en la viña del Señor. Además se intuye pues que para los dirigentes socialistas no críticos el pacto de gobernabilidad no sólo es posible sino también probable. De entrada tanto la dirección del PSOE como la de Podemos, coincidentes en el nuevo modelo organizativo asambleario de conducir a sus respectivos partidos, se quitan, tal como hicieron las CUP en Cataluña, las responsabilidades de encima sobre las consecuencias derivadas de la decisión que se tome trasladando a sus respectivas militancias decisión tan trascendental. Ello quiere decir que, además de los militantes socialistas (que no los votantes), el destino de España, de momento, está en manos de los 400.000 podemitas de Iglesias inscritos en el censo coyuntural y movible de Podemos, censo que, como todo el mundo sabe, y ya hay antecedentes, carece de control y cuenta con inscritos falsos, además de las manipulaciones de este tipo de sistemas que los regímenes totalitarios utilizan (Corea del Norte es el mejor de los ejemplos, pero también Cuba entre otros) en los que, casualmente, se da la coincidencia, muchas veces unánime, entre las cúpulas del partido único o con aspiración de serlo con las masas populares que, desde la miseria,  casi adoran a sus benéficos líderes con beatífica pleitesía. De estos podemitas pues depende la Presidencia que tanto desea Sánchez y sólo faltaría ya que Ciudadanos adoptase el asamblearismo organizativo para cuadrar el círculo, siendo las tres militancias, que no los votantes, quienes decidieran al final el destino futuro de los españoles, mientras sus jefes (Sánchez, Iglesias y Rivera) se blindan, por si acaso, del desgaste que ocasionaría repetir elecciones cuando el partido ganador de las mismas, con el que no quieren hablar, les oferta desde el minuto cero la posibilidad de un acuerdo de gran coalición para sacar España adelante de una vez por todas con el concurso de los tres partidos nítidamente (aunque cada vez queden más dudas) constitucionalistas y democráticos en vez de echarse al monte con un “posible, pero no probable” (aunque también) gobierno de... (sigue leyendo en
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sábado, 2 de abril de 2016

RIESGOS DE LA INCERTIDUMBRE POLÍTICA


                        Ni tanto ni tan calvo. Ni se trata de alarmismos innecesarios porque tengamos un gobierno en funciones y hablemos de vacío de poder (afortunadamente el presupuesto para 2016 se aprobó antes de disolver las Cortes, aunque en medio de una crítica generalizada de toda la oposición), ni de aparentar que, pasando ya más de tres meses del 20-D, la incertidumbre de la gobernabilidad es una buena situación para los intereses de España ni a nivel interno ni a nivel exterior. Es obvio que no podemos estar “sine die” sin que nuestros políticos se pongan de acuerdo a la hora de elegir un gobierno, siendo alarmante, eso sí, que en caso de nuevas elecciones, cuyos plazos están tasados, el resultado abocara a una situación similar a la actual. Por tanto, es la incertidumbre actual y futura la que genera serios riesgos ante la posibilidad no ya de nuevas elecciones sino a sus resultados o ante la posibilidad de evitarlas mediante un gobierno inestable de conveniencias partidarias que sea incapaz de afrontar con responsabilidad las exigencias de una economía globalizada dentro del inestable mundo de la UE. Este es el verdadero riesgo. Y en ese sentido el Banco de España advierte de la situación, revisando a la baja por primera vez en tres años la previsión de crecimiento económico (en este caso para 2016 y 2017) y urgiendo al Gobierno que resulte de la necesidad de ajustes y reformas estructurales que, obviamente, un gobierno en funciones tiene poca capacidad para afrontarlas. En definitiva un cierto frenazo económico, ya que, aunque S&P mantiene todavía la nota a la economía española, coincide con el Banco de España en que el nuevo Ejecutivo deberá, sí o sí, mantener las reformas, a lo que no está de acuerdo el previsible Gobierno de la “sopa de letras” que busca Pedro Sánchez. Esto es lo que a nivel económico genera riesgos innecesarios. Y, obviamente, no riesgos, pero sí oportunidades en política exterior, como... (sigue leyendo en
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viernes, 1 de abril de 2016

EL GALLINERO INSTITUCIONAL


                        Se acaba de conocer el exceso de déficit en España lo que obligará al futuro gobierno, si es que somos capaces de tenerlo, a duros ajustes en el futuro inmediato. La desviación del objetivo marcado por la UE se da en CCAA y en la Seguridad Social, por lo que Montoro anuncia que congelará el gasto autonómico, mientras PSOE y Ciudadanos revisarán su pacto. Mientras Montoro culpa al despilfarro autonómico de semejante desvío y anuncia sanciones, Bruselas aplaude los nuevos controles, aunque muestra “preocupación” por unos números rojos que superan en 10.000 millones el objetivo europeo, frustrando una vez más las expectativas de que simplemente ajustemos los gastos a nuestras posibilidades de crecimiento y cosamos nuestros bolsillos rotos, al margen de qué instituciones sean quienes se encarguen de gastar y gastar como si el dinero cayera por la chimenea. En la desviación al alza, en un punto, hasta el 5´15% del PIB, catorce de las Comunidades Autónomas incumplen el objetivo que tenían marcado del 0´7% del PIB en 2015, lideradas, ¡cómo no!, por Cataluña que registra un “agujero” del 2´7% y concentra casi un tercio del desvío regional total. Bruselas, no en vano, recuerda que ya alertó al Gobierno en octubre del incumplimiento que se avecinaba y es que en esta especie de gallinero institucional, como lo es también el gallinero institucional europeo, se hace muy complicado, cuando cada uno hace lo que le da la gana, cumplir cualquier decisión o medida que vayan tomando las diferentes instituciones desde arriba, pues ni las europeas, ni las nacionales en el caso de España, tienen el poder necesario para exigirlas a instituciones territoriales menores, con lo que cada quien va haciendo en cada momento lo que les viene en gana y, al final, pasa lo que pasa. Una especie de quiero y no puedo que cada vez hace menos iguales a los españoles cuando el objetivo es justo todo lo contrario según nuestra Constitución y, obviamente, según los tratados de la Unión. Pero en este gallinero institucional en el que entre todos la mataron y ella sola se murió, no escarmentaremos nunca: culpable del incumplimiento de ajuste del déficit, el gobierno nacional de turno; responsable del desbarajuste, cada gobierno autonómico. Si el gobierno, en este caso Montoro, sanciona e interviene, el malo de la película; si practica el “laissez faire, laissez passer” y mira a otro lado, la ruina garantizada. Es la consecuencia inevitable de ese bodrio institucional en que nosotros solos nos hemos metido: ni estado centralizado, ni estado federal… un híbrido llamado autonómico, cada vez más... (sigue leyendo en
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