Con total seguridad, tal
como está cantado, Artur Mas pondrá hoy mismo punto y final a una corta y
fallida legislatura que, salvo el ruido soberanista, ha servido para bien poco
ya que, lo que se dice gobernar y administrar los recursos en beneficio de los
ciudadanos españoles, en este caso los catalanes, se ha hecho bien poco. Mas
convoca hoy mismo unas elecciones autonómicas, como es su competencia
democrática, que pretende utilizar como un plebiscito antidemocrático, como es
su costumbre, mientras que en este segundo mandato no ha logrado un solo
traspaso de competencias ni mejorar un ápice la situación social y económica de
los catalanes. Y, rota la histórica coalición de CiU, mientras su partido,
Convergencia, llama a una participación masiva para forzar a Europa a
intervenir, Ramón Espadaler, candidato de Unió a la Generalitat, afirma rotundo
que “no se puede negociar con una declaración de independencia en la recámara”
y que “Unió no votará una declaración de independencia”. Sin embargo al
president, que ni siquiera encabeza la lista unitaria plebiscitaria, todas
estas cuestiones le traen sin cuidado, acostumbrado a que el Tribunal Constitucional
le haya tumbado un decreto soberanista cada mes y medio, es decir, acostumbrado
a gobernar (o mejor desgobernar) al margen de la ley como si de un político
totalitario se tratara, pues éstos son quienes suelen convocar plebiscitos, no
legales en los países democráticos como es el caso. No obstante Artur Mas, que
sabe perfectamente lo anterior, se cuidará en la convocatoria de hacer
cualquier mención a su pretendido plebiscito (que no referéndum, usado para
asuntos puntuales, pero no para elegir representantes democráticos), recurriendo,
una vez más a la trampa y al engaño a los ciudadanos como viene haciendo a lo
largo de toda su trayectoria política. Por ello, dicha lista unitaria
plebiscitaria, es atípica de arriba abajo, encabezada no por quien supuestamente
se convertiría en president futuro de la Generalitat, que, al parecer, le han
prometido a él, que ocupa el número cuatro de la misma, y compuesta por un
heterogéneo abanico ideológico (desde la izquierda radical a la derecha
conservadora) que sólo tiene en... (sigue leyendo en
lunes, 3 de agosto de 2015
domingo, 2 de agosto de 2015
DE GUINDOS Y VAROUFAKIS
Mientras Luís de
Guindos, ministro español de Economía dice, sobre el Eurogrupo, que “en la
elección de la Presidencia no hubo traiciones”, que no entrará “en el voto de
Francia” y que siempre siguió “las instrucciones de Rajoy”; añadiendo, sobre la
situación económica que “si se revierten las reformas volveremos a la casilla
de salida” y, sobre la situación griega, que “en Grecia hay dos riesgos: la
situación política y la deuda” o que “Varoufakis tiene ideas razonables pero
confunde dónde está”, el ex ministro de Finanzas heleno, cuestionado por sus
propios conciudadanos, asegura que “España aún corre el peligro de acabar igual
que Grecia”. Como ven una serie de obviedades en boca de los responsables de
“las pelas”, que diría Artur Mas, y, por tanto, responsables directos de la
evolución económica de sus respectivos países. Que si se desanda lo andado se
vuelve al punto de partida, es obvio, así como que la situación política y la
deuda condicionan cualquier proyecto de futuro de forma decisiva, por lo que,
visto lo visto, Varoufakis lleva toda la razón sobre el peligro de que España
acabe como Grecia, aunque le falta añadir que, muy especialmente, si en España
se aplicaran las ilusorias políticas que él pretendió implantar en su país y
que, por irrealizables, al final le sacaron del gobierno. Lo que está por
averiguar es a qué “ideas razonables” del ex ministro griego se refiere el
ministro español, diametralmente opuestas a las suyas, salvo que se refiera al
ámbito estrictamente teórico, pero irreal, que todos compartimos, de un paraíso
universal en el que la abundancia y la bondad humana campan por doquier. Pero
la historia, lamentablemente, nos dice todo lo contrario, que los recursos son
limitados y las ambiciones excesivas, por lo que si no se administran bien,
cualquier pueblo, no sólo el griego o el español, pueden pasar de la riqueza a
la pobreza, de la abundancia a la escasez, y de la paz a la guerra en cualquier
momento, sobre todo si, además de una mala administración de los recursos
limitados, se introducen... (sigue leyendo en
sábado, 1 de agosto de 2015
EL CÍRCULO VIRTUOSO DE RAJOY
En esta España que crece
a un ritmo del 4% no es de extrañar que su gobierno, en este caso el gobierno
de Rajoy (si fuera cualquier otro haría exactamente igual) se aferre a la
Economía como principal baza electoral para intentar conseguir la renovación de
su mandato una legislatura más. A la Economía y al grave asunto del
independentismo en Cataluña. Por eso Rajoy traza una “ruta social” en busca del
electorado, aprobando unos Presupuestos con los que confía reconciliarse con
los españoles, anunciando medidas que “empezarán a devolver los esfuerzos” a
los ciudadanos y destinando al efecto el 53´5% de los mismos a gasto social,
además de mantener la subida de las pensiones en un 0´25% y los sueldos de los
funcionarios el 1%, saliendo de la congelación anterior. Se le achaca que
dichos presupuestos son de vocación electoralista y Rajoy, reconociendo que el
empleo y el crecimiento son sus “avales”, mantiene que precisamente por ello es
por lo que puede en estos Presupuestos, los últimos de la legislatura, destinar
tales cantidades al gasto social y vislumbra “el periodo de bienestar más largo
de nuestra historia reciente” añadiendo que él trabaja “por tener más futuro
que pasado” y advirtiendo que “gobiernos de tres partidos” pueden romper el “círculo
virtuoso en el que ha entrado España” para caer de nuevo en el círculo vicioso
anterior, alertando de la repetición en España de los recientes pactos
municipales ya que la inestabilidad política amenaza la recuperación. Por eso
también, mantiene con firmeza rotunda su frontal oposición al independentismo
de Artur Mas y compañía, reiterando con firmeza que “no habrá independencia de
Cataluña de ninguna forma”, mientras que Pedro Sánchez, incomprensiblemente, en
vez de sumarse a semejante obviedad, dice que “el mejor aliado de Mas es Rajoy
en la Moncloa”, pero sin despejar qué haría él si fuese el inquilino de la
misma. Y, ya que estamos en el asunto soberanista, Colau se une a Mas y pone el
Ayuntamiento de Barcelona al servicio del independentismo, diciendo ahora que
irá a la Diada y participará en ella como sea (como todo el mundo esperaba, lo
anterior eran milongas) y asegurando que España tiene “una salud democrática
deteriorada” y, en efecto, no le falta razón, ya que... (sigue leyendo en
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