Las pírricas victorias
electorales y las derrotas por la mínima de unos u otros en los diferentes
lugares en que se han celebrado comicios locales o autonómicos están
propiciando un deplorable escenario en el que cada afectado pretende vender
bien cara su derrota frente a los vencedores de los comicios o frente a
quienes, derrotados como ellos, les sacaron una mínima ventaja. Al final una
verdadera ceremonia de la confusión en la que parece que quien ganó perdió y
viceversa, adobadas con las exigencias de los emergentes, incluso donde
perdieron, que hacen peligrar los pactos necesarios para garantizar la
gobernabilidad. El PSOE tiene problemas para lograr la presidencia en Valencia
o Aragón, donde perdió, y el PP pelea por retener Madrid, donde ganó, son
ejemplos que podrían resumir lo anterior. Así las cosas, nadie repara en vender
su alma al diablo con tal de ganar el gobierno de su respectiva circunscripción
sin importarle en exceso los principios de su programa electoral, ofertado en
campaña. Ada Colau, sin ir más lejos, que ganó en Barcelona pírricamente, se
vende al independentismo y se vuelve “una aliada real del proceso” separatista
con tal de cumplir con las exigencias de los de Oriol Junqueras para apoyar su
investidura con sus votos; Podemos entrega el gobierno de Pamplona a Bildu y el
tripartito anti-PP sienta las bases para gobernar en Valencia. Otros, como
Carmena, intentan fortalecer su imagen personal invitando a un desayuno en su
casa al ex presidente uruguayo, Mugica, que tuvo el detalle de felicitarla por
su derrota por la mínima frente a Esperanza Aguirre en Madrid. Y para poner el
broche esperpéntico al deplorable espectáculo, unos cuantos fascistas (pero de
los de verdad, no como aquí –caso insólito en toda Europa- que se tilda de
fascista de forma torticera a cualquiera que sea simplemente de derechas),
brazo en alto y cantando el Cara al Sol, se manifiestan ante la... (sigue leyendo en
martes, 2 de junio de 2015
lunes, 1 de junio de 2015
UN "TONTO SUBNORMAL" NECESARIO
Aunque todo el mundo
sabe que en política, con minúsculas, cabe todo y a veces se dan extraños
compañeros de viajes, no está nada mal que, de vez en cuando, haciendo repaso
de las ocurrencias del pasado, cada líder político revisara sus ocurrencias
impresentables y pidiera disculpas por ello, bien a la ciudadanía, bien, en su
caso, al o los ofendidos. Pues bien, mientras en esta semana clave Pablo
Iglesias y Pedro Sánchez mantienen un pulso por liderar los pactos de
izquierdas (al margen de que el socialista negocie con Ciudadanos para intentar
que Gabilondo gobierne en la Comunidad de Madrid en detrimento de la ganadora
popular Cifuentes) e Iglesias se burla sacando pecho de que Sánchez haya sacado
el peor resultado electoral desde 1979, con lo que, aun perdiendo, el podemista
se autoproclama como indiscutible líder de la izquierda (por más que añada,
para disimular y obtener más rédito electoral, que no es ni de izquierdas ni de
derechas), no está nada mal que, echando mano de videotecas o hemerotecas,
sepamos con quienes nos estamos jugando los cuartos o, mejor aún, con quien se
está jugando el futuro el PSOE, cuyos militantes debieran conocer el concepto,
manifestado públicamente, que tiene Pablo de los socialistas y algunos de sus
líderes. Cierto que aún Iglesias no era líder de Podemos (todavía no se había
creado el partido como tal y éramos “casta” todos los políticos del sistema),
pero en diciembre de 2013, siendo presentado como politólogo y director de La
Tuerka, se permitió decir públicamente en una charla, sobre Carmona, que era
diputado en la Asamblea de Madrid, “el otro día el tonto de Carmona, del
Partido Socialista, dijo ´voy a hablar bien de los inspectores de Hacienda´, es
como que subnormal”. No cabe imaginarse la reacción de Pablo y compañía si
cualquiera de la “casta” le llamase a él o a cualquiera de ellos “tonto y
subnormal” con las connotaciones que conlleva tan intolerable lenguaje usado
despectivamente como es el caso. Hoy curiosamente el “tonto y subnormal” le es
necesario para que la lista de Podemos gobierne Madrid sin haber ganado las
elecciones, por más que en Barcelona, la candidata de Podemos reclame su
derecho a gobernar por haberlas ganado en la ciudad condal. ¿Sigue pensando Iglesias
lo mismo sobre Antonio Miguel Carmona? Convendría que lo aclarara cuando tanto
lo requiere como socio, pues esperemos que no se trate ahora de considerarlo
como un tonto útil (lo de subnormal, dada la superdotada inteligencia de
Iglesias, supongo que con poco que reflexione, no lo mantendrá). Aunque nada
debiera extrañarnos cuando... (sigue leyendo en
“¡QUÉ HOSTIA!... ¡QUÉ HOSTIA!”
No
se imaginaba Rita Barberá, supongo yo, la hostia que se avecinaba en el PP
cuando, tras conocer los desastrosos resultados electorales, abrazada a Serafín
Castellano, se lamentó esa misma noche, sorprendida por los mismos, con el
comentario: “¡Qué hostía! ... ¡Qué hostía!”, resumiendo, en términos vulgares,
el alcance del tremendo batacazo del PP en general y, muy en particular, del PP
valenciano, a pesar de haber ganado las elecciones. Ni se imaginaba, supongo
yo, que el abrazado, ex conseller y actual delegado del Gobierno en Valencia,
sería, como acaba de suceder, detenido y puesto en libertad con cargos, lo que,
en caso de haberse producido la detención días antes de las elecciones, la
“hostia” hubiese sido mastodóntica, si es que con lo acaecido no lo es ya. Que
el PP toca fondo en Valencia es un hecho irreversible, un nuevo golpe a la
corrupción (mirado así hasta suena a positivo), el enésimo, que empieza a
hacerse sentir electoralmente, pues, a todas luces, los chorizos, del signo que
sean, no pueden seguir gobernando este país y, o bien los partidos toman
medidas y los erradican de sus filas, o serán los ciudadanos, como ya se está
viendo, quien erradiquen a dichos partidos de forma definitiva. El juez
investiga a Castellano sobre posibles delitos de malversación, prevaricación y
cohecho (los típicos delitos de los chorizos de cantimpalo junto a la
apropiación indebida) en la adjudicación de contratos públicos, durante su
etapa como Conseller. Se trata de cacerías, relojes, jamones y dinero a cambio
de contratos por 33 millones que, el ex gerente (de nuevo los “ex”) de Avialsa,
que así se llama la empresa afortunada, desvela a Anticorrupción de forma
precisa: una diabólica mecánica que usaban para sobornarle (supongo que él se
dejaba) con negociaciones para amañar las contrataciones “a tumba abierta”
mientras se entretenían cazando (es decir, cada uno entretenido en cobrarse su
propia pieza y todos contentos). Obviamente, tras este nuevo escándalo (que
comenzó con el regalo de un rifle, pero que la UDEF cifra ahora en más de 750.000
euros), Rajoy ha... (sigue leyendo en
Blog Ojo crítico, http://jcremadesena.blogspot.com.es/)
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